lunes, 31 de octubre de 2016

LOS VERSOS DEL CORONEL (5) Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería DEM (r)

 


Tras su escasamente exitosa presentación ante Felipe II, El Greco decide volver a Toledo donde prácticamente desarrollaría el resto de su obra, y donde viviría hasta su muerte.
Si hasta ahora se ha seguido una lógica cronología en le glosa de sus cuadros según los fue creando, en lo sucesivo, y por pura vagancia natural, los iré enviando en el orden en que compuse los sonetos; orden que dependió de varios factores: posibilidad de ver las obras, adaptación de las mismas a  mi estado de ánimo, tal vez siguiendo el mayor o menor grado de conocimiento popular de aquellas…

Al final volveremos a la cronología de su creación, más o menos.
Y quiero comenzar esta etapa de su madurez toledana con un reconocimiento a Jaime Moraleda,  mi profesor de Historia del Arte al que encuentro un singular parecido con otro caballero toledano: gracias Jaime, gracias por abrirnos los ojos y la mente a este mundo fascinante.
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El Caballero de la mano en el pecho
EL CABALLERO DE LA MANO EN EL PECHO (1584
Museo del Prado
 
DIVERTIMENTO
 (Soneto)
 
Si de Jaime la voz por sí elocuente
el gran genio oír podido hubiera,
motivo por demás, pienso, tuviera
de plasmarlo siquiera sea silente,
 
… que espigada su imagen, veo patente
de modelo perfecto le sirviera;
y crecida la barba bien pudiera
en su rostro ser noble referente.
 
De negro ya el vestirlo quedaría,
el blanco en puño y gola subrayando,
visible el guardamano de su acero;
 
la propia sobre el pecho rogaría
que entreabriera, el retrato abocetando,
como a aquel, misterioso, caballero.
 
 
Sabido es que Gregorio Marañón comentó que como hipótesis de trabajo se podrían encontrar entre los alienados internos en El Nuncio, hospital toledano para dementes, “los rasgos de espiritualidad y éxtasis que el pintor reprodujo”; y al momento se montó la gran movida tanto en los medios locales como en los nacionales e internacionales.

La cuestión era peliaguda: en plena contrarreforma, un pintor de motivos religiosos personalizaría en los enajenados las virtudes de los santos, cuando los Evangelios los vinculan directamente a las maldades del demonio (endemoniados); para más “inri”, la religión islámica ve en ellos a los elegidos de Dios.

En cualquier caso, estas aseveraciones habría que tomarlas con la mayor precaución si tenemos en cuenta una de las notas aclaratorias que Marañón incluyó en su principal libro sobre El Greco; en ella explica: “no tiene interés enumerar los periódicos y revistas de todo el mundo que espontáneamente han reproducido las fotografías de los ‘inocentes’ de Toledo; naturalmente fue sin un solo comentario mío; a pesar de lo cual varios articulistas o conferenciantes han impugnado lo que ellos se figuraban que yo había dicho, pero que no había dicho”.
Al hilo de todo esto escribí  las interrogantes de los cuartetos de este soneto; en el resto hay más, alguna repetida, e incluso alguna contestada, y ampliamente contestada.
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San Felipe
SAN FELIPE APOSTOLADO (1610-1614)
Museo del Greco
 
 
PREGUNTAS
(Soneto)
 
¿Qué, tú viste en los locos delirantes,
qué en aquellos sus rostros afilados,
y porqué para tus apostolados
buscaste lo infeliz de sus semblantes?
 
¿Qué en sus manos sutiles, tremulantes,
de escorzos imposibles, casi alados;
de lágrimas los ojos arrasados,
suspensas en pupilas implorantes?
 
¿Qué buscas en tus sombras, escondidas;
dónde la luz que sin estar se ve?
Y esos tonos, ¿porqué?, de tu paleta.
 
¿Porqué esas tus figuras retorcidas?
… De tus cárdenos cielos vi el porqué,
en Toledo, nimbando su silueta.
 

Pocos habrá que desconozcan el origen, la motivación, la composición o el argumento de ésta, una las obras más importantes de la pintura universal, que nuestro genio nos dejó en la sazón de su vida artística.
Yo he tenido la suerte de haberlo oído, y se lo agradezco, de personas que mucho, mucho saben del asunto. Compendiarlo en 154 sílabas no parece tarea fácil. Se me ocurrió hacerlo así.
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El entierro del Señor de Orgaz
EL ENTIERRO DEL SEÑOR DE ORGAZ (1586-88)
Iglesia de Santo Tomé. Toledo
MADUREZ
(Soneto)
 
De negro, graves van los caballeros,
de negro se revisten oficiantes;
capas, mitras, dalmáticas brillantes,
pavonados en negro los aceros.
 
Llamas que no dan luz en los hacheros,
el blanco en transparencias palpitantes,
 blanco un friso de golas; y expectantes,
vemos su alma que, ya sin ataderos
 
-testigos como ellos del portento-
en pos va, por un ángel conducida,
porque su galardón se manifieste…
 
Y al tiempo que es aquí su enterramiento
y Allá su renacer a Nueva Vida,
rompe en Gloria la bóveda celeste.
 

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