lunes, 4 de abril de 2016

EL NOVIO DE LA MUERTE

 

 

EL NOVIO DE LA MUERTEEn el legionario es característica la alegría y el buen humor y de ello son su manifestación los cánticos. ¡Cantan a la mañana como los pájaros; cantan al salir a la marcha y al combate; cantan al volver, cantan, siempre cantan!…
EL himno es la marcha nupcial del soldado cuando va a desposarse con la muerte. Los vivas son gritos de vida, afirmación de los ideales, imposición de ellos…
Nuestros himnos fueron: dos españoles y uno extranjero, “La Madelón”. Con él empezamos como cortés deferencia a los legionarios extranjeros; igual hicimos con el Deutschland über alles y El Tipperary. Después tuvimos “La canción del legionario”, del Maestro Modesto Romero, con estrofas del Comandante Emilio Guillen. Pronto se hizo popular y lo repitieron las músicas militares y los clásicos  organillos. El “Himno de la Legión”, severo y solemne, que se adapta a los momentos de intensa emoción y respeto, es debido al Maestro Francisco Cales y letra del poeta Antonio Soler. A ellos se unen los espontáneos, los que brotan como las flores en el campo, los que cantan los legionarios, sin saber de dónde vienen, siendo la musa de la Legión quien los inspira. Cada Bandera tiene sus himnos predilectos, como sus cantos de marcha, y las letras hablan de lo que le es más querido. En esto, como en todo, sus imaginaciones se desbordan exuberantes y sentimentales. Los vivas se repiten pertinaces y los gritos de ¡Viva España! ¡Viva el Rey! y ¡Viva la Legión! suenan en todos los actos y en todos los lugares.Legion-Almeria-espanola-partira-Mali_EDIIMA20130404_0671_4 Es la consagración de su Credo, es el nudo gordiano de su existencia legionaria. No se puede ser soldado sin tener los vivas grabados en el alma. Ellos serán los que los empujen, son los motores de la voluntad, el ánimo, el enardecimiento, el grito de guerra, el de salvas, el de muerte, el de alegría, el de adiós y el de pena. Los vivas son el alma que se muestra en forma material; sin vivas no hay soldados, no hay guerreros en las filas… hay tan sólo hombres formados.
Son palabras del Teniente Coronel Millán-Astray extraídas de su libro “La Legión” escrito en 1923.22536358
Era el deseo de Millán-Astray que La Legión contara con sus propios himnos y canciones “que abrevian los kilómetros y alivian la fatiga. Todas las noches, a la retreta, se cantarán esos himnos solemnemente, y siempre, siempre, la Legión rendirá el homenaje del recuerdo a sus muertos”.Banda Legion Libro Legionarios
Iba a ser la música la expresión de la mística legionaria. Para entrar en el corazón humano hay que cruzar la antecámara de los oídos. El silencio de la tragedia legionaria sólo podía ser expresado a través de sus canciones o con el rezo conjunto, recio y vibrante de los espíritus del Credo.
Porque en la Legión hay poco que entender o discutir; aquí no se habla, se reza…
Porque no se habla cuando se va a luchar pero se reza cuando se va a morir.images (3)
Así surge la música legionaria que busca la trascendencia, vencer el miedo y la zozobra. Cantando oyes al compañero en compañía hacia la muerte y silencias a los enemigos del alma. La música te hace fuerte, hace legión, cohesiona y acompaña en el recuerdo de las hazañas que fueron y en la esperanza de las que vendrán.
Nace la melodía del combate, la combinación del ritmo del ataque con la armonía de la ciega y feroz acometividad que te arrastra hacia el mayor honor, morir en el combate.
Millán–Astray busca al compositor amigo, Francisco Cales, del Cuerpo de Músicos Mayores del Ejército y con él surge el primer himno oficial de la Legión al que pone letra el poeta Antonio Soler, “Tercios Heroicos”…
¡Viva España! valientes hermanos
¡Viva España! Legión inmortal
No podía faltar en este primer himno la contraseña de la Legión, esa que despierta el alma cuando el cornetín suena por encima del fragor del combate anunciando el inminente momento del encuentro con la victoria o la muerte:hqdefault
¡Legionarios a luchar!
¡Legionarios a morir!
El compositor y el poeta describen la mística legionaria que habla del misterioso pacto con la muerte:images (1)
Ya surja ruda, feroz pelea
o de la lucha cese el afán
notad que os cercan siempre amorosas
sutiles sombras que un beso os dan.
 
A finales del año 1920, el maestro Modesto Romero y el Comandante Emilio Guillén Pedemonti, autor de la letra, habían compuesto “La Canción del Legionario”,
Soy valiente y leal legionario
Soy soldado de brava Legión
Pesa en mi alma doliente calvario
Que en el fuego busca redención
El año 1921 la estrenan en el Teatro Cervantes de Madrid cantando como solista el barítono Ulivarri. Un coro con uniformes legionarios y la Banda de música y cornetas del Regimiento de Infantería del Rey le dan máximo esplendor. Aquella canción se incorporó de inmediato al repertorio legionario sustituyendo con el tiempo a Tercios Heroicos como Himno oficial de la Legión.
Vibrante, trascendente, de ciega y feroz acometividad, era un himno para el combate, para el sufrimiento y dureza:
Mi divisa, no conoce el miedo
Mi destino, tan solo es sufrir
Un canto al compañerismo, a la amistad, unión y socorro:
Cada uno será lo que quiera,
Nada importa su vida anterior,
Pero juntos formamos Bandera
que da a la Legión el más alto honor
Es el himno que esperaba la Legión y que recogía el espíritu de su Credo:
Legionario, legionario,
De bravura sin igual,
si en la guerra hallas la muerte
tendrás siempre por sudario, legionario,
la Bandera Nacional
Desde entonces y hasta nuestros días es el Himno oficial de la Legión; un himno, como no podía ser de otra manera, para el combate y el encuentro con la muerte, un himno para los valientes y leales legionarios.hqdefault (1)
La Legión había encontrado su propia música acorde con el destino escogido; una marcha nupcial sólo para los soldados de brava legión; notas vibrantes de la divisa legionaria que no conoce el miedo; el pensamiento y el ideal hecho música contagiosa para acudir donde se oiga fuego, de día de noche, siempre, siempre…
Pero el combate de la Legión sólo puede terminar con la victoria o la muerte, legionarios a luchar, legionarios a morir; no hay otra opción.
La Legión necesitaba una canción para la muerte; no para la vulgaridad del miedo sino para rendir homenaje a sus muertos de acuerdo con el Espíritu de la Muerte que reza así en nuestro Credo:
“El morir en el combate es el mayor honor. No se muere más que una vez, la muerte llega sin dolor, y el morir no es tan horrible como parece. Lo más horrible es vivir siendo un cobarde”.

Baltasar Queija de la Vega es el primer legionario que muere abatido por un disparo enemigo. QueijaEs la primera baja de la Legión. Fue el 7 de Enero de 1921 mientras protegía la aguada del Zoco el Arbaa, cerca de Tetuán. En sus bolsillos encontraron un poema dedicado a la Legión:
Somos los extranjeros legionarios
El Tercio de hombres voluntarios
Que por España vienen a luchar
 
Era el primer muerto en combate de la Legión, un legionario poeta, un niño legionario. Nos lo cuenta así el fundador de la Legión:
“Baltasar Oueija de la Vega, el infantil poeta, fue el primer legionario que murió en combate. Era un niño, de inteligente mirada y espontánea presteza. Hizo los versos, de todos conocidos, de exaltada pasión y espíritu guerrero; fue el trovador de la 2ª  Bandera, y cantó, como el cisne, para luego morir. Parece una novela, mas sus compañeros lo aseguran: Cierto día, a los muy pocos de salir al campo, dicen que recibió una carta fatal. Allá en su pueblo acababa de morir la mujer de sus amores, y el poeta, en la exaltación de su dolor, se emplazó a sí mismo invocando el unirse a la muerta con la primera bala que llegase. En el primer ataque al campamento hubo una sola baja, un legionario muerto: Baltasar Queija de la Vega. ¡Quién sabe si la sencilla leyenda es hija de otro poeta!”.
Dicen que esta historia fue la que inspiró la composición de la que iba a ser la más famosa composición  legionaria, “El novio de la muerte”.
En julio de 1921, una cupletista de moda, Mercedes Fernández González, de nombre artístico Lola Montes, se encontró en la calle Montera de Madrid con el letrista Fidel Prado cuyas letras interpretaba a menudo Lola Montes. En la conversación Fidel Prado invitó a la cupletista a escuchar la partitura de un cuplé, con letra suya, y que le acababa de enviar el compositor catalán Juan Costa.lola-montes1001
Se celebró la audición en el estudio del maestro Modesto Romero, en la calle Luchana, emocionando a todos los presentes e incorporándola de inmediato Lola Montes a su repertorio para estrenarla en su próxima actuación en Málaga.
Allí, en Málaga, en el teatro Vital Aza, se estrenó el cuplé. La duquesa de la Victoria dirigía los hospitales de la Cruz Roja en Marruecos y al escucharlo le pidió a Lola Montes que lo interpretase en Melilla para elevar la moral de la población.
El día  30 de Julio de 1921, cuando la Legión acababa de desembarcar en auxilio de Melilla después del desastre de Annual, se estrena en Melilla  “El novio de la Muerte”; es oída por el Teniente Coronel Millán-Astray, jefe de la Legión, que sin dudarlo un instante la incorporó al repertorio legionario introduciendo los necesarios cambios para adaptarla al ritmo de la marcha legionaria.edchera1

La Legión ya tenía una canción para sus muertos. Una conmovedora música creada para un cuplé con una letra que bien podía haber escrito Queija de la Vega o cualquier legionario de los que cantaban aquello…
Soy valiente y leal legionario
¡Madre volveré cantando!
…soy soldado de brava Legión.
¡Madre, no llores y espera!
Mi camisa legionaria,
Será para ti Bandera.
En 1952, el director músico de la banda de Guerra del Tercio, Ángel García Ruiz, adaptó el ritmo de la composición al paso procesional de los desfiles de la Semana Santa de Ceuta. Así la cantamos ahora, como si de un rezo se tratara. Sólo hay una razón para tan enorme emoción, “…por ir a tu lado a verte, mi más leal compañera…”. Si al escucharlo no te emocionas, es que todavía no has comprendido el alma de la Legión.
La Legión podía honrar a sus muertos. El origen de la música y letra era el cuplé. Así tenía que ser, evitando la retórica pomposa y la expresión forzada. Más las veces son mejor oídos, el puro ingenio y lengua casi muda, testigos limpios de ánimo inocente, que la curiosidad del elocuente. El cuplé llamado “género ínfimo” iba a dar la música y la letra para el estremecedor momento de la muerte en una trascendente confesión colectiva de amor al valor y al arrojo. El novio de la muerte, una declaración colectiva de sentimientos, una expresión del ideal individual, la fe en la vida y en la muerte:
“…Si algún día Dios me llama me llama
Para mi un puesto reclama
Que a buscarte pronto iré”.
Muchas veces el silencio se expresa cantando y la única forma de oír el silencio legionario, la tragedia interna y la externa, cuando un compañero cae, es cantando nuestra fe junto a nuestro Cristo de la Buena Muerte.
Y en el último beso que le enviaba
Su postrer despedida le consagraba
La historia de los himnos y canciones la tenéis escritas en muchos lugares. No era mi intención repetirla ni detallarla; quería ir más allá y hablar de sentimientos, sin los cuales es difícil entender esta mística. Aunque aquí nada hay que entender y sí mucho que sentir; nada hay que cantar pero sí mucho que rezar; porque veréis a los legionarios enérgicos, airosos, con mirada que brilla con fiebre; son de hablar alto y enérgico, erguidos y resueltos pero saben arrodillarse y morir como un bravo al grito de ¡Viva España!¡Viva la Legión! y despedirse para unirse en lazo fuerte con tal leal compañera.
La Legión tiene un himno para el combate, “La Canción del Legionario”, legionarios a luchar, y una canción para enterrar a sus muertos “El Novio de la Muerte”, legionarios a morir. Forman parte de la mística legionaria y con ellas se han sucedido los actos heroicos, humildes y sencillos de gente dispuesta a morir por su Patria, dando la vida por los demás. Y es mucha la sangre de los novios de la muerte con la que han regado la tierra ardiente.legion21
Era como si la noche no hubiese caído, como si el día no tuviese de largo lo suficiente. Nadie se recogía esperando ver al Cristo, al Señor de la Buena Muerte Todos en silencio, cada uno el de su suerte, con la mirada en la madera de una figura que se retuerce y en la Cruz cobra vida, se transforma de repente en la carne de  los que allí esperaban que el prodigio sucediese
Cantan los novios de la muerte

«Por ir a tu lado a verte…»cristo_560x280
General de División (R)



TERCIOS HEROICOS (Sigue interpretándose en todos los actos y formaciones de la Legión)

SEGUIMOS HABLANDO DE DEFENSA (Teniente General Emilio Pérez Alamán)

 


ministerio-defensaSiguiendo el compromiso de nuestro blog con la unidad de España y la preocupación por sus Fuerzas Armadas, continúo la serie de trabajos que mis compañeros y colaboradores han ido dejando en este medio y para reflexión de todos.
No voy a darle más resonancia a la salida “pata de banco” de la alcaldesa de la Ciudad Condal y elevar más con ello la anécdota a categoría de fundamental. Máxime cuando la mayoría de los defensores de la Institución, frente a la actitud propia de su autora, han pretendido sacar pecho a favor de la nueva enseñanza militar, digo yo que por razón del lugar de los hechos. Pero ese capítulo ya lo ha tratado de forma clara e irreprochable mi compañero de blog el General Chicharro.
fuerzas-armadas-ejercito-afganistan-repliegue-badghis-270913Ahora bien, lo importante no es este sucedido anecdótico, como dice Dª Esperanza Aguirre en el Confidencial (14/03/2016), “el fondo del asunto adquiere mucho más importancia”, pues “Desde la transición todos los partidos políticos y todos los políticos, o casi todos, evitan de forma incomprensible explicar sus ideas sobre la Defensa Nacional o el papel de las Fuerzas Armadas en nuestra democracia”.
Prueba de ello es la ausencia de dichos temas en los programas y debates electorales de nuestro país, pese a ser considerados fundamentales en toda política de Estado, dado que dichos asuntos no pueden tratarse ni de forma partidista, ni a corto plazo, ni afrontarse con poca intensidad , mínima prioridad y poca visión política sino como auténticos estadistas.
Sin embargo, es exactamente cierto que que en los sucesivos Gobiernos desde la transición, el Ministerio de Defensa ha tenido una permanente dedicación a transformar todo el ámbito de las Fuerzas Armadas a golpe de Boletín Oficial, obligando a continuas reorganizaciones de poca duración sin que por ello se lograra una mayor operatividad, característica fundamental, sino única, que deben tener los Ejércitos.PORTADA Ley carrera militar
Junto a estos cambios de organización, especialmente en el Ejército de Tierra, todas las Fuerzas Armadas han sido objeto de una avalancha de legislación que no encontraría explicación de no existir el libro de Narcis Serra “La transición militar”, en el que se desgrana la obsesión del PSOE por cambiar la esencia centenaria del Ejército como si no estuviera ante unas Fuerzas Armadas que asumieron la transición con toda naturalidad, de acuerdo con la voluntad de la mayoría de los españoles y que mantienen los valores que sus antecesores les legaron desde mucho antes de que España fuera Imperio, pero no son, como expresa dicho libro,” la continuidad de los propios del franquismo”, ya que los valores de los soldados no varían ni con los regímenes ni con los gobiernos.
Lamentablemente el mencionado libro se transformó en el “vademecum” de todos los sucesivos Ministerios sin distinción de signo político, que con más o menos diligencia cumplimentaron las directivas que contenía, sin prisa pero sin pausa. Enumerar todas y cada una de las disposiciones y la forma en que afectan a conductas, atribuciones, tradiciones, relaciones institucionales, etc., harían demasiado farragosas esta lineas que no pretenden serlo.
No obviaré, aunque lo sienta, la pasividad por parte de los Mandos ante, por lo menos algunas de las disposiciones políticas mencionadas. Por supuesto que no me refiero a manifestaciones fuera de la legalidad prohibidas al estamento militar, pero creo que existiendo razones suficientes y más que justificadas, se pueden exponer con firmeza ante medidas inadecuadas y no motivadas (tal como se hizo en el intento de la disolución de la Legión).
imagesTambién es necesario mencionar que frente a estas acciones que afectan a cuestiones de carácter estrictamente profesionales de los Ejércitos, se argumenta con la modernidad y profesionalidad de las actuales Fuerzas Armadas así como su capacidad de proyección y participación en misiones en el exterior junto Unidades de otros países. Lógicamente esta situación se debe a la integración en organizaciones en las que antes no se estaba integrado y que ha exigido nuevos procedimientos y disponibilidad a las que todos se han adaptado sin mayores problemas. Al igual que, con otro concepto de Fuerzas Armadas y distintos compromisos. También nuestros Ejércitos de la segunda mitad del siglo XX se emplearon en los años 40, 50 y 70 en la División Azul, contra el Maqui, en Ifni y en la retirada del Sahara. En todas las ocasiones, entonces y ahora, con menos medios de los necesarios, escasez que se superó siempre con los valores permanentes de sus soldados dado que los presupuestos adecuados de Defensa, al igual que antes, no parece que se contemplen en el “vademecum” del Ministerio.
Creo, que aunque sea básico y sin pretender enseñar politología, en lo que no soy experto, es fácil entender que el tablero de toda política general se apoya en tres pilares que son la política económico social, la exterior y la de seguridad y defensa. Para que la primera pueda proporcionar todos los medios sociales que facilite el bienestar a los ciudadanos, es necesaria una política exterior eficaz con el resto de países aliados y organizaciones internacionales y ambas deben sentirse respaldadas por una creíble seguridad y defensa que sirva de protección y disuasión frente a las amenazas y para contribuir a los compromisos contraídos. Si uno solo de esos pilares se debilita el tablero estará inestable o terminará cayéndose. Por ello la Defensa no es un tema menor y es necesario cuidarla tanto material como moral y espiritualmente. Por lo cual es preciso que los complejos y prevenciones de algunas ideologías desaparezcan y dejen de ver fantasmas donde solo hay espíritu de entrega por los españoles.1182698598_1
Termino haciendo mención de nuevo al artículo de la Señora Aguirre en relación con la actitud de una representante de esos grupos que prefieren las milicias de partido con sus comisarios políticos antes que un Ejército Nacional y vocacional dispuesto a entregar la vida por la Patria y sus compatriotas.
Dice Doña Esperanza: “Las Fuerzas Armadas son la mayor y mejor garantía de nuestra libertad, clave de la seguridad necesaria para el desarrollo de las Instituciones democráticas”.
“Los militares y marinos son personas extraordinariamente preparadas” (lo dice antes de la comprobación del nuevo plan de enseñanza militar).
“ Pero es que además cultivan unos valores que, lejos de chocar con los que se aprenden en los estudios civiles, sería deseable que también impregnaran la educación de nuestros escolares y universitarios: el espíritu de sacrificio, la generosidad de estar dispuestos a dar hasta la vida en defensa del bienestar y la libertad de todos, compañerismo, sentido del deber, la disciplina y el valor físico. Son virtudes cívicas que deberían estar presentes en nuestro sistema educativo y por supuesto, en el conjunto de nuestra sociedad”
descargajura2Termino al hilo de lo transcrito y como muestra de lo que a mi juicio es políticamente desmesurado hacia las Fuerzas Armadas, el hecho de obligar a un militar que toma el Mando o asume una responsabilidad a jurar la Constitución después de haberlo hecho al besar la Bandera de España, con el compromiso de dar la vida por ella. Mientras observamos como los representantes de la soberanía popular y responsables durante una legislatura de legislar para todos, no respeten el acto de juramento o peor aún, hagan manifestaciones insultantes incluso a España y los españoles de bien.
Si lo primero lo considero una imposición que no tiene más razón que hacer un ejercicio de prepotencia, sabiendo que ningún militar cometerá un acto de indisciplina, la segunda actitud me parece indigna y que no tiene nada que ver con la auténtica democracia, al igual que las actitudes y posturas que adoptan algunos parlamentarios (?) en lo que debería ser el templo de la Democracia.
Emilio Pérez Alamán Teniente General (R)

¡AL CIELO CON ÉL ! ALFONSO USSIA




 

Un día cada año, la arribada al puerto de Málaga del «ferry» de Melilla reúne una emoción diferente. A bordo vienen los legionarios que llevarán en sus brazos por las calles malagueñas a su Cristo de la Buena Muerte, el Cristo de Mena. Lo ha escrito el general legionario Rafael Dávila: «Subía al cielo como sólo puede subir de brazos legionarios. Por un momento quedaba suspendido en el aire. Temblaba el madero del golpe de las manos. Temblaba hasta el suelo del golpe seco de las botas legionarias, y temblaba el cielo de ver aquella emoción. No temblaban los legionarios».

 

El Cristo de la Buena Muerte también abandona el acuartelamiento rondeño de Montejaque y recorre Ronda llevado y custodiado por sus legionarios. El pueblo, como en Málaga, los acompaña. Cincuenta mil muertes legionarias por España lleva en Su Muerte el Cristo de la Legión. «Si caminamos a tu lado, no va a faltarnos tu amor, porque muriendo vivimos vida más clara y mejor». Sobre el puente del Tajo rondeño a brazos de sus soldados, va y viene el Cristo de la Buena Muerte, entre las rocas afiladas por Dios que se hacen cuchillas en el Tajo de los Gaitanes, tan cercano a mis raíces, para que corran las aguas del Guadalhorce, el pequeño Guadalquivir.

 

La Hermandad de Antiguos Caballeros Legionarios de Barcelona, reza y pasea a su Cristo de la Buena Muerte en Hospitalet del Llobregat. El Ayuntamiento, gobernado por los socialistas catalanes, había prohibido la procesión. Más público que nunca en las calles. Y los viejos legionarios – ¡Al cielo con Él! –, con su Cristo mientras el señor alcalde de Hospitalet oía desde el cuarto de baño anexo a su despacho la majestuosa, macha y emocionante armonía del «Novio de la Muerte». Más lágrimas y ovaciones que en ediciones pasadas. A ver quién es el feo que se atreve a impedir a los legionarios pasear a su Cristo en Cataluña.

 

Y en Ceuta, Melilla, Almería, Madrid… allá donde se halle un legionario, estará el Cristo de la Buena Muerte, con sus rodillas sangradas, su costado herido, su gesto de dolor en el último tramo de la agonía, llevado por los privilegiados españoles que visten el uniforme verde de la Legión, la imagen prodigiosa que retrata el sufrimiento de los legionarios, el dolor de la muerte buena y heroica, del patriotismo sereno que les hace entregar sus vidas por las vidas de los compatriotas que no creen en ellos.

 

El que ha sido legionario, nunca dejará de serlo. No existen los ex legionarios. En activo, en la reserva, ya retirados o destinados a otras unidades del Ejército, el legionario muere con su uniforme y su Cristo abrazado a él. Como los marinos a su Estrella de los Mares, la Virgen del Carmen. Como los aviadores – exceptuando a un general rebotado –, a la Virgen de Loreto. Como los infantes a la Inmaculada. Como los artilleros a

Santa Bárbara. Como los caballeros a Santiago. Como los ingenieros a San Fernando. Como los guardias civiles a la Virgen del Pilar. Nadie puede ni podrá con ellos. Porque el militar español no sólo vive y muere por los demás, por su Patria y por la honorabilidad de sus uniformes. Vive y muere y se entrega abrazado a su Fe, que es Fe de paz y de abrazo, de compañerismo y entrega, de sacrificio y heroísmo, de humildad y decencia. Y esa Fe, no se borra con desprecios ni desaires, con intolerancias de una alcaldesa necia y con amenazas de un coletas estalinista. Esa Fe viene de lejos, de siglos, de acciones heroicas, de muertes jóvenes, de españoles que adoran el significado de su Bandera, el valor de su juramento y su natural sentido del cumplimiento de la lealtad.

 

Pueden soplar vientos adversos. Hasta es posible que en el futuro, una ex comandante de regular valía y separada voluntariamente del Ejército mande y ordene a decenas de miles de hombres y mujeres de honor. Y si no es ella, un ex general – en este caso el «ex» resulta correcto –, que ha elegido la ambición política en los círculos comunistas a cambio del respeto que no se supo ganar con el uniforme. Todo es posible. Pero seguirá llegando a Málaga el «ferry» con los legionarios a su cita con el Cristo de la Buena Muerte, pasearán a su Dios en Ronda y Almería, en Cataluña y en Castilla, en las lejanas Canarias, y los españoles sabrán que sus legionarios, sus soldados, sus guardias civiles, sus marinos y sus aviadores no dudarán en defender a España, a su unidad, a las leyes, la libertad y la Constitución que ampara los derechos de todos.

 

¡Al cielo con Él!

'La desnacionalización de España'

 

“Una democracia sin demócratas en las élites, un país literalmente asfixiado por la religión y la Iglesia católica”. Así es España según Cotarelo, un nación que no es tal. Quizá “un Estado fallido”.
Rafael Núñez Huesca
(Rocroi. El último tercio. Óleo sobre lienzo. Augusto Ferrer-Dalmau)
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Ramón Cotarelo es catedrático de ciencias políticas en la UNED y cabalga contradicciones. Se denomina a sí mismo “nacionalista español” y, al mismo tiempo, es valedor del independentismo catalán en Madrid. Afable, cercano y hasta conciliador en el trato corto, dispara, sin embargo, con calibre grueso en sus textos, conferencias y, en fin, declaraciones públicas. 



España, como proyecto nacional, dice, ya no tiene solución. Su último libro, La desnacionalización de España. De la nación posible al estado fallido (Tirant Humanidades, Valencia 2015), abunda en esa postura. El profesor habla de “una casta de incompetentes, inútiles, asesinos, oligarcas, terratenientes, curas que ha estado gobernando este desgraciado país en los últimos 300 años y nos ha puesto a todos bajo su bota”.
En realidad, las tesis de Cotarelo no aportan nada nuevo a la historiografía publicada hasta la fecha, pero el momento es excepcional: Cataluña se va. Y Cotarelo, reconocido simpatizante de las CUP, trata de explicar por qué se va, o por mejor decir, por quién se va. Y su juicio es rotundo: “De seguir así las cosas -dice Cotarelo- la derecha será la responsable de la ruptura de España”. Y no sólo responsable, apostilla, “sino la única responsable”.
Dice ser contrario a la secesión, pero expone a lo largo de 360 páginas los motivos por los que ésta está justificada. El último de los cuales, y quizá el más sorprendente, sería su carácter casi taumatúrgico para lo que quedara de España: la secesión generaría “una tremenda sacudida a la nación española que la obligaría, por fin, a reaccionar, a demostrar que no está muerta, a reconstruirse como nación, sobre una base nueva”. Así, España aprendería “a convivir en relaciones de buena vecindad con otro país” y tendría la oportunidad de “entenderse de nuevo a sí misma, reinterpretarse y justificarse”.

El parasitismo de la Iglesia

España, cuenta el profesor, debe su decadencia secular a lo que llama “el parasitismo de la Iglesia”, que se habría producido en lo doctrinal, pero también en lo económico, “impidiendo el libre desarrollo de la ciencia y la investigación”.
Nuestro país se condenó, en poética paradoja, con su apoyo ciego al Vaticano, con su compromiso espiritual, político y bélico contra la Reforma. España abanderó la Contrarreforma, circunstancia que para el profesor debilitó en gran medida el proceso nacionalizador. Así, si en el norte de Europa las iglesias se convertirían en importantes agentes de construcción nacional, en el Sur, la Iglesia Católica, de naturaleza supraterritorial, supuso un freno a la construcción de identidades nacionales fuertes. De manera que la identificación de España con el Catolicismo sería “la causa principal de la inexistencia de la conciencia nacional”. Y añade: “en catolicismo no puede ser el fundamento de ninguna conciencia nacional porque eso sería negar su propio sentido universalista”.
Ha sido el nacionalismo conservador, el de Donoso Cortés y Menéndez Pelayo, el que, a juicio de Cotarelo, ha acabado imponiendo sus tesis en España. Y recuerda, en palabras de Marcelino Menéndez Pelayo (Historia de los heterodoxos españoles) la concepción nacionalcatólica de España: "España, evangelizadora de la mitad del orbe; España martillo de herejes, luz de Trento, espada de Roma, cuna de San Ignacio...; ésa es nuestra grandeza y nuestra unidad; no tenemos otra”.

(Portada de La Flaca después de la proclamación de la Segunda República Española)
El nacionalismo “liberal y tímidamente laico” llevaría dos siglos fracasando en su intento por generar un relato nacional alternativo al “nacionalcatólico”. Y habría sido “tímidamente laico” porque, vuelve a lamentarse Cotarelo, incluso las constituciones liberales abrazaron el Catolicismo.
La secular vinculación entre nación y Catolicismo no sería sólo la causa de la decadencia española, sino también, y paradójicamente, la razón de su inminente destrucción nacional pues habría auspiciado “sus tendencias centrífugas”. Volvería así el profesor a responsabilizar, mutatis mutandi, a la tradición, a la España conservadora, del auge del separatismo.
La derecha, que monopoliza el sentimiento nacional y “se comporta con la nación como el hacendado con su propiedad”, es en realidad la verdadera obsesión de Cotarelo a lo largo de toda la obra.
Así, la tradición conservadora española habría cristalizado de forma natural en “cuarenta años de tremebunda dictadura” que habría “hecho añicos toda posibilidad de entendimiento en este país”. Así, el franquismo, y en realidad la tradición conservadora toda, habría ahuyentado a los españoles liberales -en el sentido de progresistas- impidiéndoles reconciliarse con la idea de España. Una tesis según la cual los nacionales de un Estado aceptarían o no tal condición en función de los postulados políticos imperantes en ese momento en dicho Estado: “Es imposible identificarse con esa pequeña gran nación impuesta por la derecha y mucho menos con la activa participación de la Iglesia, que es quien le ha dado su razón de ser”.

Franquismo omnipresente

Cotarelo se obceca con el franquismo, que aparece y reaparece de forma incesante a lo largo de toda la obra. Y el Partido Popular constituiría, a su juicio, la herencia política del régimen, pero también su herencia genética (en la entrevista que concedió a este periódico, el profesor ponía el ejemplo de la pareja del exministro Wert, Montserrat Gomendio Kindelán, “descenciente del Kindelán que bombardeó Guernica”). Los dirigentes del PP son “los que ganaron la Guerra Civil”, y prueba de ello es que “hacen gala de su misma mentalidad”, aunque, reconoce, “de forma disimulada”. El argumento, que se repite hasta la obsesión a lo largo del libro -“La derecha, en buena medida heredera de los nacionales de la guerra civil”-, buscaría legitimar al mismo tiempo el discurso de la ruptura y el pretendido desapego de la izquierda española a la idea de España.
“En puridad de los términos, periodos liberales de verdad en la historia de España son los once meses de la República Federal y los ocho años de la II República, pues el sexenio revolucionario no puede calificarse como tan en cuanto a laicismo. Menos de diez años en doscientos, un cinco por ciento del tiempo. Nada”.

Decadencia

España es, sencillamente, al decir del catedrático, una sucesión de trágicos errores históricos: “La historia de España como Estado entre los demás Estados, es la de una derrota continua desde el siglo XVII. Decadencia, dos Españas, aislamiento internacional, guerras civiles, frecuencia de gobierno autoritarios y/o dictatoriales. Nos guste o no nos guste, el Estado español no ha hecho otra cosa que cosechar fracasos y humillaciones en los últimos trescientos años”.
Y abunda en la tesis de la excepcionalidad histórica citando a algunos de sus defensores. Por ejemplo a Laín Entralgo, según el cual “España fue derrotada en el siglo XVII por el mundo moderno”. Para Laín, “El pensamiento filosófico, la ciencia y la técnica, los modos vigentes de convivencia política y social son, a partir del siglo XVII, creaciones del mundo que nos venció”.
Las causas de la eterna decadencia, explica Cotarelo, son múltiples. La primera, la ya citada preponderancia de la Iglesia Católica y el papel de España en la Contrareforma. Una actitud, la de aferrarse a la unidad ecuménica de la Cristiandad, que consumió a España en el empeño. Los Austria habrían liquidado la posibilidad de forjar una auténtica nación al volcar todos los esfuerzos en hacer de espada de Roma; para colmo, los Borbones habrían estado igualmente sometidos a un poder extranjero: Francia y sus intereses. Así, las monarquías extranjeras son también causa de la decadencia, junto el citado predominio del clero, “la incompetencia, la codicia, el caciquismo de las clases dominantes y el carácter antinacional de la oligarquía”.

Capítulo aparte merece la tan lamentada ausencia de un revolución burguesa, tan activa en otros países a la hora de construir la nación. España careció de tal revolución sencillamente -dice Cotarelo- por carecer de burguesía. En el XIX español los burgueses eran pocos (y para colmo, la mayoría eran terratenientes) y además estaban imbuidos de nacionalcatolicismo, con lo cual no llegaron a implantar una idea alternativa de nación, teniendo que aceptar la de la oligarquía. Se dibuja así otra de las conclusiones del autor: España no tuvo revolución industrial. Una tesis que contradice a la mucho más aceptada hoy según la cual España, si bien no al nivel de Gran Bretaña, Francia o Alemania, sí tuvo su revolución industrial, bien es cierto que más lenta y más desigual.
Con este panorama, el 98 no es sino “la consecuencia lógica de una decadencia, un desgobierno y una incompetencia que ya duraban tres siglos”.
Llama la atención, vista la profusa erudición de la que hace gala el profesor a lo largo del libro, el error en el que con respecto a la política militar española cae Cotarelo, que asegura que “El ejército español no había ganado una sola guerra exterior de cierta envergadura desde la derrota de los Tercios de Flandes en Rocroi”. Ignora el profesor la victoria de las armas españolas en Cartagena de Indias, al mando del teniente general de la Armada Blas de Lezo, en el año 1741. Una victoria de tintes épicos que se produjo contra la mayor flota naval nunca antes registrada hasta el desembarco de Normandía y que prolongaría la supremacía militar española en América hasta el siglo XIX.
Cotarelo, ignorando la batalla de Cartagena de Indias y la continuidad del imperio en América (y Asia), se refiere a la historia y política exterior nacionales como “una serie de humillaciones, acuerdos, pactos y tratados internacionales que habían ido mermando territorialmente la vieja potencia imperial”. 
El profesor dedica, sorprendentemente, apenas ocho páginas a tratar el problema de la Leyenda Negra. Hace un recorrido aéreo y aséptico sobre un asunto clave en la forja de la identidad nacional española y que despacha no sin cierta displicencia: “Su mera existencia demuestra que los españoles también estaban más atrasados en el funcionamiento de la propaganda política”.

(Portada de 'La desnacionalización de España', el último libro de Ramón Cotarelo)

Hispanofobia y separatismo

El autor hace una enmienda a la totalidad de España. A su parecer, nunca, nada se hizo bien aquí. Su discurso no admite excepciones. La crítica es brutal y despiadada. Una actitud que, al decir de Julián Marías, encajaría con la “peculiaridad original” del discurso negrolegendario: “se inicia a comienzos del siglo XVI, se hace más densa en el siglo XVII, rebrota con nuevo ímpetu en el XVIII y reverdece con cualquier pretexto, sin prescribir jamás”.
Así, España es para Ramón Cotarelo “el país de la corrupción infinita”, de “la perpetua fiesta, el apogeo de la falta de educación, el estrépito de la circulación caótica, las inmundicias en cualquier parte, los bares y discotecas ruidosos sin ningún respeto a nada. España. Una democracia sin demócratas en las élites, un país literalmente asfixiado por la religión y la Iglesia católica”. Llega incluso el autor a preguntarse si España no será “un Estado fallido”.
Sobre el relato del autor flota permanentemente, como una bruma tenebrosa, el franquismo y la Guerra Civil. No resulta extraño, pues, que Cotarelo crea en la supervivencia de las dos Españas. La Transición “no acabó con ellas” en tanto sigue existiendo una España “mayoritaria, preponderante, dominante, conservadora” y otra “minoritaria, dominada, marginada, progresista”. Pero sobre todo una “España centralista, básicamente castellana” y una España “descentralizadora, básicamente periférica”. La primera se habría impuesto siempre, salvo en el llamado sexenio revolucionario y la II República, sobre la segunda. Tal es la tragedia de España y tal el motivo por el que el autor dice no poder reconciliarse con su país.

El 'derecho' a la autodeterminación

La Transición habría resultado un fracaso absoluto, “puro teatro”. Incluso hechos objetivamente felices para el país como el desarrollo económico o las libertades políticas son minimizados por Cotarelo. El primero, por deberse “a las aportaciones masivas del turismo en los años sesenta” (como si el desarrollo de la industria turística no fuera mérito atribuible al Estado) y a las inversiones de la Comunidad Europea en los ochenta y noventa”. El segundo, el advenimiento del sistema democrático, tampoco merece tampoco reconocimiento y no será completo en tanto no reconozca el derecho de autodeterminación “de las naciones -entiéndase Cataluña, País Vasco, Galicia…- que así lo pidan”. Y negar la existencia de un supuesto derecho a la secesión no sería sino un ejercicio de cobardía que pondría en evidencia la fragilidad del proyecto nacional español: “La prueba de más evidente de que el nacionalismo español no confía en su propia nación es que no admite el derecho de autodeterminacion”.
Poco importa que tal derecho no aparezca en la Constitución española (ni en ninguna otra del mundo): “Que los derechos no estén reconocidos no quiere decir que no existan”. Al fin y al cabo, el asunto, al que compara con la lucha por el voto femenino o por erradicar la esclavitud, “no habría de plantearse en términos de legalidad sino de legitimidad”.
Al fin y al cabo, Cataluña formó parte de España “por derecho de conquista” y por tanto merece, en una democracia que de verdad sea tal, poder escoger entre seguir vinculada a la metrópoli o dirigir su propio destino. Una tesis aberrante, la del “derecho de conquista”, que sólo sostiene el independentismo más ultramontano y que sorprende de alguien de la erudición de Ramón Cotarelo.
Cataluña (y cualquiera otra parte del territorio nacional) se puede segregar porque, en realidad, Castilla no sólo ha hecho a España, al decir de Ortega, sino que “es España”. Y si Castilla es España, Cataluña no cabe en España. Negar esto es ser cómplice con “las actitudes de la derecha que exacerban el conflicto nacionalista”. En realidad, cualquier cosa que no sea firmar la secesión supone alentar el separatismo, de tal suerte que a mayor oposición al separatismo, más crecería éste. La alternativa sería, claro, no ofrecer resistencia. 
En esa delirante dicotomía, en la que España pierde siempre, lleva instalada la democracia española desde hace cuarenta años.

domingo, 3 de abril de 2016

El Pentágono concluye que Podemos es un problema para Estados Unidos

 

La oposición a la presencia americana en Rota y Morón obligaría a Washington a replantearse su estrategia mundial de defensa    
          

Pablo Iglesias ha renunciado oficialmente a ser vicepresidente de un Gobierno PSOE-Podemos. Sin embargo, mantiene firme su apuesta por colocar en Defensa al ex JEMAD José Julio Rodríguez. Los planes militares del partido, especialmente el veto a la presencia norteamericana en Rota y Morón, chocan frontalmente con los del Pentágono, y Estados Unidos podría verse obligado a replantearse toda su estrategia mundial de defensa.
Pablo Iglesias y José Julio Rodríguez. Pablo Iglesias y José Julio Rodríguez.

La base gaditana es el centro de operaciones del Escudo Antimisiles, mientras que las instalaciones sevillanas se ubican hasta 2.200 militares de la Fuerza de Reacción Rápida para el norte de África.
En el documento programático para un Gobierno conjunto que Podemos presentó a Pedro Sánchez, titulado  ‘Un país para la gente’, figura la intención de la formación de Pablo Iglesias de realizar una auditoría y de proceder a una revisión del convenio bilateral por el que se rige la presencia de tropas estadounidenses en territorio español.
Habla, concretamente, del acuerdo que establece el uso de las bases de Rota y Morón de la Frontera por parte del Departamento de Defensa de Estados Unidos. Desde Podemos alegan que la presencia militar norteamericana “afecta a nuestra soberanía y supone un riesgo para nuestra seguridad nacional”.

Morón y Rota, claves para el Pentágono

La situación de Rota y Morón es clave para la estrategia militar del Pentágono a nivel mundial. Y los planes de Washington pasan por elevar su estatus de importancia a lo largo de la próxima década, tal y como queda reflejado en el documento Global En Route Strategy elaborado por el Mando de Movilidad Aérea del Pentágono. Un dossier del que informó El Confidencial Digital en 2014.
Según esa hoja de ruta, Rota debe estar situada entre las tres bases claves del planeta, denominadas Tier 1 (actualmente ocupa Tier 2). Eso supondría situarla al nivel de Ramstein, en Alemania, o de Hickman (Pearl Harbor, Hawái).
El Pentágono valora muy positivamente la base gaditana, no sólo su ubicación, en el Mediterráneo, sino también por su puerto de aguas profundas, su capacidad logística aire-mar y la proximidad de una pista de aterrizaje alternativa en Morón.
En cuanto a Morón, el Global En Route Strategy  también incide en la necesidad de convertirla en una base “operativa las 24 horas”. Destaca que dispone de la rampa de aparcamiento de aeronaves más grande de Europa, su ubicación segura, y la ausencia de problemas de ruido en poblaciones cercanas.
Por esas razones, en el documento considera a ambas bases claves para la estrategia militar del Pentágono en el horizonte de 2025. Tanto para la continuidad del Escudo Antimisiles como de la Fuerza de Reacción Rápida, responsable de actuar de urgencia ante cualquier incidente terrorista contra intereses españoles y occidentales en el norte de África. Y ambas son, además, claves para mantener el mapa logístico en otros teatros de operaciones.

La llegada de Podemos a Defensa podría desbaratarlo todo

El Confidencial Digital tiene constancia de que la situación política de España está provocando incertidumbre entre mandos norteamericanos destinados en Morón y Rota. Así lo atestiguan fuentes españolas que han podido tratar estos asuntos con militares de alta graduación de Estados Unidos en las últimas semanas, que han preguntado con preocupación sobre el futuro político de España a corto plazo.
Según estas informaciones, en el Pentágono comienzan a valorar la posibilidad de que un nuevo gobierno PSOE-Podemos asuma las líneas de actuación propuestas por Pablo Iglesias en materia de Defensa. El hecho de que Podemos mantenga la candidatura del ex JEMAD José Julio Rodríguez como ministro de Defensa de un Gobierno ‘de cambio’ apunta en esa dirección.
El proceso para auditar, y llegado el caso revocar, el último convenio bilateral de España y Estados Unidos sería un trámite largo y complejo que requeriría –explican estas fuentes- su paso por el Congreso y el Senado. Sin embargo podría ejecutarse si existiese voluntad política.
De momento, en el PSOE se afirma que Pedro Sánchez no se ‘mojará’ en un asunto tan peliagudo, que podría afectar gravemente a la diplomacia entre España y Estados Unidos. No quiere, tal como publicó ECD, ser visto como un “Zapatero bis”. Pero el líder socialista aún tiene por delante una negociación para formar Gobierno y deberá hacer concesiones para conseguirlo.

Washington maniobra desde hace años

La oposición de Podemos a los planes del Pentágono es un problema que Washington lleva años visualizando. Tal como contó ECD en enero de 2015, la diplomacia estadounidense ya manejaba un escenario en el que Podemos llegase al poder tras alcanzar una porción importante de los escaños en el Congreso de los Diputados en las elecciones previstas para finales de ese año.
En ese caso, admitían entonces fuentes del Gobierno español, se podrían dificultar los planes del Pentágono. Por ello, los diplomáticos norteamericanos urgieron al gobierno a acelerar las negociaciones para la firma del nuevo convenio bilateral.
Estados Unidos negó oficialmente la información publicada por este medio. Pero tan sólo seis meses después, el Gobierno de Rajoy anunciaba la firma del tercer protocolo de enmienda del Convenio de Cooperación para la Defensa entre España y EEUU.
La decisión se llevó al Congreso mediante tramitación urgente, una figura parlamentaria que agiliza y reduce a la mitad los trámites necesarios para su aprobación.

El Supremo anula la edad máxima de 33 años para ingresar en la Escala Facultativa Superior de la Guardia Civil



 

Afecta a profesionales titulados que desean formar parte de la Benemérita           
 

El Tribunal Supremo ha anulado la edad máxima de 33 años para entrar en la Escala Facultativa Superior de la Guardia Civil. De esta manera, tumba el artículo 18.3.b del ‘Reglamento general de ingreso en los centros docentes de formación’ de la Benemérita. La sentencia surge a raíz de la denuncia interpuesta por una aspirante a entrar en el Cuerpo que fue “excluida por razón de edad de la oposición libre” convocada el 30 de marzo de 2007.
Guardias civiles. Guardias civiles.

En junio de 2002 entró en vigor el ‘Reglamento general de ingreso en los centros docentes de formación del Cuerpo de la Guardia Civil’. Según éste, una de las condiciones necesarias para entrar en esos centros era la de “no tener cumplida ni cumplir, dentro del año en que se publique la correspondiente convocatoria, la edad de treinta y tres años”.
Ahora, 14 años después de la entrada en vigor del reglamento, el Tribunal Supremo ha declarado nulo el artículo 18.3.b del Real Decreto 597/2002.
El fallo del Alto Tribunal surge a raíz de un recurso de casación impuesto por una aspirante a Guardia Civil, “excluida por razón de edad de la oposición libre convocada por la resolución de la Subsecretaría del Ministerio de Defensa”, con fecha 30 de marzo de 2007.

El Tribunal Supremo se pronuncia

Tal y como recoge la sentencia, por dicha resolución se convocaron nuevas pruebas selectivas para el ingreso en los centros docentes de formación, “para la incorporación a la Escala Facultativa Superior de la Guardia Civil”.
En ese sentido, el Tribunal Supremo considera que la normativa de ingreso en la Benemérita debe regirse por los tres siguientes aspectos:
-- La fijación de los treinta y cinco años de edad como límite para acceder a la Escala Ejecutiva por oposición libre, siendo ya funcionario del Cuerpo Nacional de Policía en activo.
-- La inexistencia de límite de edad para acceder a la Escala Ejecutiva del Cuerpo Nacional de Policía por promoción interna.
-- La supresión de una edad máxima distinta de la de jubilación forzosa para acceder a plazas de Inspector del Cuerpo de Mozos de Escuadra.
Según el Alto Tribunal, “si un miembro de la Escala Básica puede acceder a la Escala Ejecutiva con más de treinta años, no se ve por qué motivo se le ha de prohibir hacerlo a quien aspira a ingresar por el turno libre”. Es el caso de la denunciante mencionada anteriormente.

La Escala Facultativa Superior

Hay dos formas de acceder a la Escala Facultativa Superior de la Guardia Civil: al producirse un cambio de escala o a través del ingreso directo. Ambas opciones se rigen por el sistema selectivo de concurso-oposición.
En cuanto al nivel de estudios requerido, es imprescindible poseer las titulaciones de la enseñanza universitaria de segundo ciclo (licenciado, arquitecto o ingeniero) en las áreas de conocimiento que se determinen en las correspondientes convocatorias, de acuerdo con la provisión anual de plazas.
Además, los interesados deberán tener cumplidos los 18 años antes de que termine el plazo de presentación de las solicitudes y no tener cumplida ni cumplir, dentro del año en el que se publique la convocatoria, la edad de 33 para los aspirantes al sistema de acceso directo y de 50, para quienes cambian de escala.

Centros docentes formativos

Según ha sabido El Confidencial Digital de fuentes de la Unión de Guardias Civiles (UGC), los centros docentes de formación están ubicados en Baeza (Jaén) y a ellos puede acceder “el personal que viene de la calle y el militar”.
El primer grupo se refiere a los aspirantes a Guardia Civil que acceden al Cuerpo mediante oposición o a través de academias “que hay en la calle” y que ofrecen una serie de nociones necesarias. “Si los candidatos pasan las pruebas, entran a los centros docentes de formación”, sostienen las mismas fuentes consultadas.
Por otro lado, el personal militar “debe contar con, al menos, cinco años de experiencia en el Ejército” para poder acceder a esos centros.

De 30 a 40 años

Tal y como se contó en estas páginas, la edad máxima para entrar en el Cuerpo pasó de 30 a 40 años en 2014, gracias a la nueva Ley de Régimen de Personal de la Guardia Civil. A partir de la aprobación de aquel texto, cualquier persona menor de 40 años puede presentarse a las pruebas para formar parte de la Benemérita.
Desde la Guardia Civil consideraron, entonces, que la ampliación, en 10 años, del anterior tope de edad “abrirá las puertas a hombres y mujeres mayores de 30 que estén preparados para entrar en el Cuerpo”.
El objetivo de ese cambio en la Ley de Personal, tal y como avanzó este diario, es que licenciados en paro puedan acceder a la Guardia Civil. De esta forma, “subirá el nivel del Cuerpo, ya que obtendrán plaza los mejor cualificados”.

Cuánto cuesta la presencia de militares en la Semana Santa: cero euros

 

Respuesta del Ministerio de Defensa a un ciudadano que preguntó a través del Portal de Transparencia           

Más de ochenta poblaciones españoles han contado con presencia y participación de militares en la Semana Santa. Un ciudadano ha preguntado a Defensa a través del Portal de Transparencia, cuánto dinero de las arcas del Estado ha supuesto el despliegue. La respuesta: nada.

Legionarios en la Semana Santa de Málaga. Legionarios en la Semana Santa de Málaga.

“A la vista de la participación con profusión de personal militar y perteneciente a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en actos de carácter religioso durante las celebraciones católicas de la Semana Santa (escolta de pasos de procesión y de figuras en espacios religiosos, iglesias, capillas, oratorios, acompañamientos musicales), ¿A cuánto ascienden los gastos ocasionados por estas participaciones de unidades completas de los Ejércitos o del personal de estos y con cargo a que partidas son cubiertos?”.
Esa era la pregunta que registró en el Portal de Transparencia el ciudadano Victor Javier Cavia con fecha del 6 de abril de 2015. La respuesta por parte del ministerio de Defensa llegó 18 días después: no supone cargo a coste del presupuesto asignado para las Fuerzas Armadas.
Según argumenta el ministerio en su respuesta, la participación de las Fuerzas Armadas en estas celebraciones “es voluntaria”, y los gastos que genera su despliegue “son sufragados por las entidades en instituciones civiles solicitantes (cofradías, hermandades, ayuntamientos…)”.
Tal y como explica el ministerio, los desfiles procesionales de la Semana Santa se lleva a cabo de acuerdo con lo establecido en la Orden Ministerial 100/1994, que regula los actos religiosos en las ceremonias militares y en el reglamento de honores militares.
Los datos aportados son de 2015, pero la normativa aplicada es la misma que la que ha regido en los despliegues de Semana Santa 2016. Este año, los militares han desfilado y procesionado en más de 80 poblaciones de toda España.
Las apariciones más importantes e históricamente arraigadas han sido las de militares del Ejército del Aire en Alcantarilla (Murcia), la Legión en la Cofradía de Mena en Málaga –con el buque ‘Contramaestre Casado’-, los guardiamarinas de la Escuela Naval que participan en las procesiones de Ferrol y Marín, o los miembros del Escuadrón de Zapadores Paracaidistas que desfilan en Málaga.