miércoles, 4 de enero de 2017

CONVIVIR CON EL PROBLEMA

Convivir con el problema Andrés Manrique Gutiérrez.- Teniente (R)


No puede haber “empresa común” cuando aún nos reprochamos el pasado, el más reciente y el más lejano, da igual, el caso es el enfrentamiento continuo. Nuestro pasado sigue siendo un campo de batalla para algunos. “Interpretamos cuestiones históricas, sucesos, desde el punto de vista del honor y como cuestión patriótica”, dice Fernando Díaz de Cortázar. Y es que, ceder cuando hay cuestiones de honor de por medio siempre le costó al español, y esto, convenzámonos, es un problema.
foto1La alusión continua y constante a nuestro pasado próximo, sobre el que algunos justifican su actuación,  la crisis económica, las “nuevas realidades” y los intentos de disgregación de España, son graves problemas a los que nos enfrentamos puesto que de la crisis económica saldremos, como de otras anteriores, pues no hay mal que cien años dure. Saldremos, con secuelas, pero saldremos.
Juan Soldado no para de oír eso de que existe una “nueva voluntad colectica que se está formando…para la que se necesitan nuevos símbolos”, unas nuevas “realidades” en contraposición al “proyecto común de España”… y se pregunta si es mayoritario esto.
Tampoco para de oír esto de  “la nueva organización en general, nueva simbología que rompa con el pasado”. ¡ Y dale!  Lo dicen quienes se beneficiaron del sistema que quieren cambiar, que no reformar. Así se expresan también aquellos que quieren disgregar nuestra nación. Mas pedagogía, se echa en falta, sobre los logros históricos conseguidos por el conjunto de los españoles. También pedagogía sobre nuestros defectos y sacar de ellos conclusiones.
Por otra parte, Juan Soldado, siempre escuchó ese quejido incesante de la periferia española navegando a contracorriente y contra el devenir historico. Un devenir que se encamina a una globalización y no hacia una atomización, esto tiene que entenderse. Pues bien, nuestra periferia siempre optó por esa atomización y no por la unificación de esfuerzos en todos los ámbitos.
Veamos, no desesperemos, Juan Soldado por su experiencia sabe que no todos los problemas tienen solución, de manera que lo que se impone es saber convivir con ellos, con los problemas. Pretender no tener problemas territoriales, de convivencia, de opinión, etc. es ilusorio. Se impone pues la convivencia dentro del respeto al actual marco normativo, que  es el que hay que respetar mientras no se cambie – si es que hay que cambiarlo-.
Juan Soldado sabe que el español deja entrever en ocasiones un exagerado sentido del honor. Honor que obliga a llevar determinadas conductas para no caer en el desprecio del entorno. “Es cuestión de honor” decimos y de esta forma altiva y soberbia subordinamos muchas de nuestras conductas. Somos así. El honor y la honra, como reputación y prestigio estuvieron muy presentes en los españoles. Cuidamos siempre mucho nuestra imagen y nos negamos a reconocer errores, derrotas, extralimitaciones etc. que puedan, no ya  ensuciar la misma, simplemente empañarla. Ochenta años después de nuestro último conflicto entre hermanos, seguimos mirándonos de soslayo…no se cede…es cuestión de honor. Y es que muchos  justifican su actuación en la vida yendo “en contra de…”
Hablando del presente, Juan Soldado sabe de todas esas nuevas “realidades”, incluidas las periféricas, pero, convencido de que no son mayoritarias, se alinea con el resto de ciudadanos de siempre, ciudadanos a los que se presta poca atención y a los que Juan llama “mayoría huérfana”. ¿Cómo es posible que se les preste menos atención, siendo más?, se pregunta.
¿Qué es eso de romper con el pasado? Se pregunta Juan Soldado. ¿Se trata de olvidarse de nuestra historia? Hemos sido oprimidos y opresores, eso ya lo sabemos, pero no más que el resto de pueblos protagonistas de la historia universal. Nadie niega episodios sombríos en nuestra historia –no solo española-¿nos olvidamos de ellos?, pues entonces no habría un solo libro  de historia en las estanterías. ¿De qué parte de nuestra historia hay que olvidarse? Y, ¡claro!, lo de siempre, entramos en bucle.
¿Qué es esto de tener una Constitución que se nos impuso? Se pregunta Juan Soldado. Vamos a ver, la Constitución actual fue votada a favor  por el 87,7 % de los electores españoles.
¿Qué es esto que nuestra bandera nos ha sido impuesta? Se pregunta Juan Soldado. Pero si fue fruto de un concurso público, allá por el S.XVIII. ¿Dónde está la imposición a la que se refieren?
Y es que Juan Soldado ve a su alrededor falta de ánimo, falta de entusiasmo emprendedor, entusiasmo constructivo. Nos ganan la partida sin sentarnos a jugar. Hay muchos como él que tienen la baraja preparada. ¡Juguemos la partida, que somos más y mejores! Hay que olvidar la apatía de los últimos años. Desterremos a los falsos patriotas que bebían en el abrevadero público. Ilusionémonos con el proyecto de España. Tenemos gente para ello y valemos. ¿A qué esperamos?, se nos tiene que oír. La moral, la voluntad de vencer nunca nos faltó, no decaigamos ahora.
Juan Soldado sabe que poco o nada se puede hacer con los irreductibles, solo hablar con ellos de mus o de la brisca. Pues a ello entonces, no perdamos más el tiempo y que vivan extramuros si quieren, pero eso sí, exijámosles como buenos vecinos…que no molesten y paguen las cuotas que deben.
Problemas tenemos muchos pero hay que convivir con ellos…pero con las normas de por medio, eso sí.
Juan Soldado acata y cumple, como la milicia.
Andrés Manrique.

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