martes, 24 de noviembre de 2015

Izquierda e Islam, la extraña pareja

 

Nada hay más contrario a todo lo que defiende la izquierda que el islam. Porqué son aliados hoy en Occidente es uno de los grandes misterios de nuestro tiempo
Carlos Esteban
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"Hay muchísima gente que aquí, en Occidente, no tiene ninguna salida y yo creo que son elementos estructurales en donde hemos fallado. No sólo en la seguridad, no sólo en las agencias de información". 
Son las palabras ya famosas/infames del eurodiputado de Podemos Miguel Urbán explicando la negativa de su partido a sumarse al Pacto Antiyijadista. Olviden por un momento el esperpéntico concepto de "estructurar gente", fruto probable de haber oído campanas sin saber muy bien dónde. Con diferentes grados de confusión o precisión gramatical y semántica, Urbán está lejos de encontrarse solo en su postura más que comprensiva con los radicales islámicos, en España y en el resto de Occidente. 
Lejos de ello: desde el propio Pablo Iglesias pidiendo diálogo, a la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena asegurando que "la respuesta a la barbarie no es la venganza, sino hablar" o su homóloga barcelonesa Ada Colau y su concejal Gerardo Pisarello ("el Gobierno de Hollande responde a las muestras de solidaridad y de condolencia con más terrorismo desde el aire. Un acto indecente que no resolverá nada"), son otros tantos indicios de uno de los fenómenos más curiosos de la historia ideológica de nuestros tiempos: la alianza antinatural de la izquierda con el islam.
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El Islam -más el radical, pero incluso el moderado- representa una visión de la sociedad que está en el extremo opuesto de lo que la izquierda defiende con más énfasis. Todo aquello de lo que los podemitas puedan y suelan acusar a la derecha, el Islam lo cumple elevado a la máxima potencia. ¿Estado secular? Imposible: el islam no diferencia entre ambos, y muchos de sus mandatos exigen una autoridad política que los aplique. ¿Ideología de género? Absolutamente 'haram'. ¿Feminismo? No me haga reír. Pacifismo, tolerancia, libertad de expresión... Elijan el campo que quieran.
Y, sin embargo, las evidencias de una alianza táctica entre la izquierda, y especialmente la más radical, y el islam, y especialmente el islam más radical, están por todas partes. Ante cualquier comportamiento violento de grupos islamistas, es siempre la izquierda la que muestra la reacción más comprensiva, esforzándose por 'explicar', minimizar o incluso justificar el acto.
Vivimos un momento de extraños compañeros de cama, de fractura de las líneas ideológicas de la posguerra y alianzas inesperadas. Ante cada nueva crisis observamos cómo ya no hay una derecha que defienda en bloque una postura, atacada también en bloque por la izquierda. Así, el conflicto de Ucrania o la figura de Putin agrupa a izquierdistas y derecha en un bando y a otra izquierda y otra derecha, en el otro.
Pero ninguna de estas alianzas es, como señalamos, tan violentamente antinatural como la que une al islam con la izquierda. ¿Cómo es posible, de dónde nace este estrambótico 'pacto de suicidio'?
Lo primero que hay que entender, el sucio secreto de la izquierda occidental, es que a lo largo de la posguerra fue perdiendo su base natural, su ejército proletario, los parias de la tierra de los que canta la Internacional. El obrero fabril, lejos de cumplir las profecías de Marx y depauperarse hasta la absoluta indigencia y multiplicarse en número, mejoró de forma constante sus perspectivas económicas y nivel de vida, pasando a engrosar la creciente clase media.  La izquierda, aunque mantuvo la retórica obrerista, necesitaba urgentemente otra 'clase oprimida' que justificara su visión y su lucha, y encontró muchas: el propio planeta, con el ecologismo, las mujeres oprimidas por el Patriarcado, los homosexuales y demás compañeros de viaje, los pueblos indígenas oprimidos por la herencia colonial, los inmigrantes discriminados por nuestra sociedad xenófoba...
El Islam representa a estos dos últimos grupos. El islamismo exterior, en el extranjero, viene a ser una revuelta marxista de los desheredados con un pintoresco disfraz religioso; el interior, es la reacción contra la opresión xenófoba. Los musulmanes son, en fin, una potente internacional proletaria que aún no tiene la conciencia correcta, pero es solo cuestión de tiempo.
Basta con observar una lista parcial de intelectuales de izquierdas que mostraron una actitud ambigua, justificaron o incluso celebraron públicamente el atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York de 2001 para hacerse una idea de la amplitud del fenómeno: Jean Baudrilliard, Damien Hirst, Norman Mailer, Dario Fo, Nelson Mandela, Harold Pinter, Arundhati Roy, Jose Saramago, Susan Sontag, Karlheinz Stockhausen, Oliver Stone, Hunter S. Thompson, Ted Turner, Desmond Tutu, Peter Ustinov, Gore Vidal...
Sí, el islam parece representar todo lo que la izquierda aborrece, pero eso es solo producto de la 'falsa conciencia'. El enemigo es el de siempre, Occidente, y muy especialmente su herencia cristiana. Explica perfectamente el periodista y autor británico Peter Hitchens:
“La hostilidad de la izquierda hacia el cristianismo es específica, porque el cristianismo es la religión de sus propios hogares y de su tierra. El Islam ha sido un credo distante y exótico que nunca se les ha enseñado como una fe viva y probablemente nunca se les ha propuesto en la práctica como opción de vida.  Por tanto pueden simpatizar con él porque es el enemigo de su monocultura y como un factor anticolonialista y, por tanto, progresista. Algunos marxistas formaron alianzas con los musulmanes británicos pese a sus muy reaccionarias actitudes con respecto a las mujeres y los homosexuales. Otros prefieren vivir en un estado de doblepensar no resuelto.”
La izquierda está atrapada en una prisión conceptual marxista que la obliga a ver el mundo bajo un prisma simplista, el de opresor/oprimido, ciega para cualquier realidad que no quepa en ese esquema aunque le golpee en la cara. Como resume el periodista americano Dennis Mitzner,la izquierda pasa por alto la religiosidad islámica porque ve a los musulmanes como parte de su propia lucha contra la hegemonía occidental. "El islam no parece a la izquierda una amenaza en el mismo sentido que el cristianismo o el judaísmo. Miran a cristianos y judíos y ven riqueza; miran a los musulmanes y ven pobreza". Siendo hijos de Marx, "ver el mundo bajo el prisma de las condiciones económicas es perfectamente lógico".
En Occidente, el islam se deja querer. Vota a esa misma izquierda sin dios porque es votar concesiones, sin más. Pero la ironía es que la victoria total de cualquiera de los dos aliandos es el exterminio absoluto del otro. Si la izquierda triunfa absolutamente, impondrá un régimen en el que no habrá lugar para la discriminación de los homosexuales, la discriminación de las mujeres o, ya que vamos a ello, la religión, mucho menos una que pretenda imponerse políticamente. Si, por el contrario, los islamistas se salen con la suya, la izquierda sufrirá el mismo destino que el resto de los infieles, multiplicado. Los cristianos tienen un lugar, subordinado y servil, en la cosmovisión islámica. Los ateos, en cambio, son reos de muerte. De la independencia de la mujeres o de la 'visibilización' de los homosexuales, mejor nos olvidamos.
Para los izquierdistas más perceptivos, los que advierten estas irreconciliables diferencias -igual que para los islamistas más astutos-, se trata de una carrera. La izquierda confía en 'domar' a los islamistas, que a corto plazo suponen, sin más, un contingente añadido de votos. Confían en que nunca lleguen a imponerse numéricamente o que, cuando lo hagan, ya hayan sido convenientemente secularizados por la influencia de la vida occidental. En su cosmovisión, la religión no es más que "superestructura". Su ignorancia sobre los siglos de historia musulmana suele ser total.
Para los islamistas, en cambio, la izquierda occidental son traidores útiles en Dar al Herb, la Tierra de la Guerra, de los que han encontrado muchos a lo largo de la historia, fenómenos pasajeros que serán absorbidos y sometidos a su tiempo sin problemas. Y que, si se obstinan en sus ideas seculares y nefandas, ni siquiera obtendrán el magro consuelo de los dhimmis y su destino será la espada.
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Así se adoctrina a yihadistas en las cárceles españolas

 

Fuentes policiales indican a Gaceta.es que la labor de los reclutadores "consiste, sencillamente, en sentarse con los presos y ofrecerles una solución a sus vidas".
S.Toro | Agencias
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La Policía Nacional detenía este lunes a un preso en la cárcel de Segovia por captación y adoctrinamiento de yihadistas y por amenazar con poner bombas en Madrid y Barcelona. El arrestado trataba de captar y adoctrinar a internos cuyas condenas estaban a punto de finalizar, además de amenazar en nombre del Estado Islámico.
Se trata de uno de los 180 presos que Instituciones Penitenciarias tiene sometidos a un plan específico de vigilancia por riesgo de radicalización yihadista, entre los que se incluyen tanto personas que profesan la religión islámica como personas marginales y susceptibles de ser captadas. Esa cifra es superior al número de personas actualmente en prisión por haber cometido delitos relacionados con este tipo de terrorismo, alrededor de 90. La utilización de los centros penitenciarios como lugar de reclutamiento de internos que cumplen condena por delitos comunes y son procedentes de países de mayoría musulmana se produce desde hace tiempo. Pero esta tendencia se ha incrementado en los últimos años.
Fuentes policiales explican a Gaceta.es que el adoctrinador o reclutador busca un perfil concreto entre los reclusos: inestables psicológicamente, marginados, procedentes de delincuencia común, que vean a la sociedad como su enemigo. Además están especialmente interesados en presos cuyas penas no sean superiores a los tres años, para que pronto puedan salir libres con instrucciones de continuar sus actividades radicales en el exterior.
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Los reclutadores, que "normalmente llegan radicalizados a prisión", son personas preparadas intelectualmente y hábiles socialmente. Tienen un discurso preparado y mecánico, "al igual que ocurre en las sectas", indican. Y después de un proceso de búsqueda de potenciales yihadistas comienzan la captación y el adoctrinamiento de forma directa. "Esta es la forma más eficaz, incluso más que las redes sociales", señalan.
La labor de los adoctrinadores "consiste, sencillamente, en formar un grupo de iguales dentro de la cárcel, en sentarse con los presos elegidos y ofrecerles una solución a sus vidas", ya que se trata de personas "sin autoestima y con necesidad de tener un motivo para vivir".

Un año del Programa de Intervención con los Internos Islamistas

En julio de 2014, el Ministerio del Interior puso en marcha el Programa de Intervención con los Internos Islamistas en los Centros Penitenciarios. Este proyecto constituye uno de los planes de Interior sobre los que se basa la estrategia centrada en los reclusos que "responden a planteamientos organizados, extremistas y violentos o pretenden utilizar el medio penitenciario para reclutar adeptos a su ideología radical".
Implica también determinadas pautas de actuación como "examinar las eventuales relaciones de algunos de los terroristas ingresados en prisión con personas con detenciones anteriores, con independencia de que hayan sido condenadas por terrorismo o por otros delitos". "Por tanto, hay que observar las comunicaciones y visitas con estas personas, las relaciones establecidas entre ellos o con terceros y las relaciones con otras formas de delincuencia organizada o terrorista", señala el programa.
Los subdirectores de Seguridad de cada centro penitenciario se encargan de coordinar toda la información acerca de los presos afectados y de garantizar "el necesario conocimiento y reseña de textos, grabaciones u otros sistemas de almacenamiento de audio o vídeo que pudieran contener reflexiones o discursos de autores radicales". "No se autorizará la tenencia de estos materiales por favorecer el reclutamiento o la radicalización, procediendo también a la intervención de los mismos cuando se detecten en los registros o cacheos", indica.

Apartado especial para presos islamistas en el FIES

Las medidas de seguridad aplicadas a los reclusos recogidos en el Fichero de Internos de Especial Seguimiento (FIES), que cuenta con un apartado especial para presos islamistas, dan apoyo a dicho programa.
Los presos incluidos en el FIES se dividen en las siguientes categorías: de control directo -especialmente conflictivos y que perturban la convivencia con asiduidad-, de bandas de crimen organizado, condenados por terrorismo, miembros de las Fuerzas de Seguridad o funcionarios de prisiones y los presos de "características especiales". En este último grupo se incluyen los "internos que sin estar condenados por terrorismo islamista destacan por su fanatismo radical, por su afinidad al ideario terrorista y por liderar o integrar grupos de presión o captación en el centro penitenciario".
Se indica además que los presos terroristas verán sometidas a "una permanente observación y control sus relaciones con los funcionarios y con otros internos", además del "rol desempeñado y la capacidad de liderazgo en los grupos organizados o espontáneos que se crean en los centros y las relaciones y posible vinculación con otros grupos del centro".

Aumenta la vigilancia de los presos islamistas tras el ataque a Charlie Hebdo

Los presos islamistas se dividen en tres categorías: A) altamente radicalizados, B) medianamente radicalizados y C) susceptibles de radicalización. El ataque islamista contra el semanario satírico francés Charlie Hebdo propició que Instituciones Penitenciaras ampliara la vigilancia de los presos islamistas mediante el aumento del número de internos a los que se daría el tratamiento de presos FIES en el apartado "características especiales".

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Zapatero pagó casi 10 millones al grupo que secuestró el hotel de Mali

 

El secuestro fue reivindicado en una acción conjunta de AlMorabitún y Al Qaeda del Magreb Islámico, grupo al que el Ejecutivo de Zapatero pagó por un rescate de cooperantes en 2010.
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El secuestro en el hotel Radisson Blue de Bamako (Malí), acabó con 19 rehenes y dos asaltantes muertos. Fue reivindicado como una acción conjunta de dos grupos terroristas yihadistas: Al Morabitún y Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI). Dos organizaciones que según el Departamento de Estado de EEUU, en su informe anual sobre terrorismo internacional, tienen como una de sus principales fuentes de financiación el cobro de rescates.
España, pese a los pactos internacionales y los cambios que realizó en su legislación, ha pagado varios rescates a AQMI, el grupo que secuestró el hotel Radisson. El pago del que hay mayor constancia, que osciló entre 5 y 10 millones de euros y que el Departamento de Estado norteamericano cifró en siete millones, fue el que realizó el Gobierno que presidía el socialista José Luis Rodríguez Zapatero para poner fin al secuestro de tres cooperantes de la ONG Acció Solidaria: Albert Vilalta, Roque Pascual y Alicia Gámez.
Estos hechos fueron denunciados ante al Juzgado Central de Instrucción de la Audiencia Nacional por el abogado Antonio Alberca, que representaba a la acusación popular. En la denuncia a la que ha tenido acceso Gaceta.es, y que fue archivada provisionalmente amparándose en que Mauritania no respondía a la solicitud de información demandada, deja claro que el Gobierno español pagó “entre 5 y 10 millones de euros”, además de un avión militar entregado al Gobierno mauritano por su colaboración y mediación.
Mientras se producían las negociaciones para liberar a Villalta y Pascual, Gámez fue liberada mucho antes ante su mal estado de salud y por hacer creer a sus captores que se había convertido al islam, los servicios secretos recordaron en varias ocasiones por medio de su representación diplomática y por escrito, que no se debía pagar rescates a los secuestradores para no financiar su actividad terrorista.
Finalmente, el Ejecutivo de Zapatero terminó pagando el rescate a AQMI lo que le valió una protesta formal de Daniel Benjamin, coordinador antiterrorista del Departamento de Estado de EEUU, ante el entonces embajador de España en Washington, Jorge Dezcallar, a quien criticó el pago de más de siete millones de euros.
Pero no fue el único pago que realizó el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, en la querella presentada ante la Audiencia Nacional también se considera probado que, en la línea política emprendida por el Ejecutivo, se pagó también en los secuestros del Playa de Bakio y el Alakrana.
Los pagos se realizaron mientras que el Gobierno, en una actitud claramente contraria a la que mantenía en los casos de secuestro, aprobaba y publicaba en el BOE la Ley de Prevención del Blanqueo de Capitales y Financiación del Terrorismo, que establecía la prohibición del pago de rescates a terroristas.
El dinero pagado a los terroristas para conseguir la libertad de los cooperantes no fue el único coste material que tuvo para el Estado. A la vez, el Consejo de Ministros aprobaba la venta de un avión de patrulla marítima, un C212, a Mauritania por el precio de 100 euros. Lo que según la querella presentada por Antonio Alberca ante la Audiencia Nacional es una clara contraprestación a la ayuda en la intermediación en las negociaciones. Un gobierno, el mauritano, que

Lo que nadie contó de Paracuellos

  

  • El profesor de Historia Julius Ruiz repasa en un documentado ensayo los sucesos en torno a los fusilamientos ocurridos entre el 7 de noviembre y el 4 de diciembre de 1936 en la localidad madrileña
Si hay un episodio controvertido y polémico en la Guerra Civil española, ése es sin duda el de Paracuellos, como se conocen genéricamente las sacas de presos de las prisiones de Madrid en el otoño de 1936. Muchos son los libros y documentos escritos sobre los sucesos que acaecieron entre el 7 de noviembre y el 4 de diciembre y, aun así, hay aspectos que no se han investigado lo suficiente. Julius Ruiz, hispanista hijo de españoles y profesor de Historia en la Universidad de Edimburgo, publica «Paracuellos. Una verdad incómoda» (Espasa). «Paracuellos se ha convertido en un mito y en una verdad incómoda para todos, sobre todo para la izquierda, cuya prioridad es disculpar al Gobierno republicano», afirma Ruiz. «Se escribe mucho pero se investiga poco. Se dan versiones políticas, pero no se argumenta con base ni con datos». Dice el autor que fue la reacción de la Prensa a la muerte de Carrillo lo que le llevó a escribir este libro. «Hay quien tacha sus argumentos de “mentiras infantiles’’». Son muchas las versiones que dio y algunas, contradictorias. Al principio dijo que no tenía nada que ver. Luego, que se enteró al terminar la guerra, que fue obra de unos exaltados o que había que defender Madrid de la 5ª Columna y era necesario hacerlo para ganar la guerra. «Los enemigos podían estar en todos los sitios. Los presos eran enemigos potenciales que podían sumarse a las fuerzas de Franco, que ya estaba a las puertas de Madrid. Una guerra sucia pero necesaria contra los espías y el enemigo interior. Ésa era la justificación», señala.
Cuando Carrillo fue nombrado el 6 de noviembre consejero de Orden Público, el Gobierno de Largo Caballero hacía las maletas hacia Valencia y dejaba Madrid en manos de una Junta de Defensa. El Comité Provincial de Investigación Pública (CPIP) lideraba la batalla contra la imaginaria 5ª Columna desde finales de octubre. Aquel tribunal revolucionario del Frente Popular ya había «evacuado» a 190 presos. Esta palabra era clave para referirse a la orden de ejecuciones extrajudiciales a las afueras de Madrid. «Carrillo hizo suyo un proceso en marcha. Se movieron rápido porque los franquistas estaban cerca. Eliminar al enemigo en la retaguardia era tan importante como en el frente. Tuvo en sus manos la solución y decidió seguir con ella, la adoptó y dio su apoyo político. No fue el arquitecto de la idea, pero sí un facilitador de los hechos». La tesis del historiador es «que la 5ª Columna no existió, era gente que sólo quería salvarse».
- Primeras ejecuciones
Las primeras sacas del 7 de noviembre salieron de los penales de Porlier y San Antón. El lugar de las ejecuciones fue el arroyo de San José, en Paracuellos de Jarama, a unos 20 kilómetros al noreste de Madrid. Por la tarde se sumaron unos 500 presos más de la Modelo. El 8 de noviembre, un anarquista sin identificar de la Junta de Defensa anunciaba que se estaba eliminando a «fascistas y peligrosos». Los 400 presos de la Modelo que salieron ese día hacia Paracuellos tuvieron que ser desviados a Torrejón de Ardoz porque los enterradores no habían terminado de inhumar a las víctimas del día anterior. Fueron fusilados en el cauce seco de un canal. Políticos como Manuel Muñoz, director general de Seguridad y creador del CPIP, o Ángel Galarza, ministro de la Gobernación, estaban al tanto de todo. Procuraron mantener apariencia de legalidad y una política de desinformación y secretismo por parte de los organismos del Estado. Las sacas se interrumpieron el día 9. El eco internacional de los asesinatos llevó a los diplomáticos extranjeros a pedir aclaraciones a las autoridades republicanas. También políticos como José Giral o el vasco Manuel de Irujo exigieron respuestas alarmados por la situación. Pero el más interesado en acabar con las matanzas fue el anarquista Melchor Rodríguez. Tras ser nombrado inspector general del Cuerpo de Prisiones, ordenó poner fin a todas las «evacuaciones» el 9 de noviembre. Rodríguez debía el cargo a su amistad con Sánchez-Roca, subsecretario de Justicia. Para Ruiz, «fue un hombre clave. Con su prestigio revolucionario tenía ganada una autoridad. Incluso la CNT lo apoyó en su decisión. Pero fue destituido el día 12 por el ministro García Oliver por considerar que había sido nombrado a sus espaldas y sin el beneplácito de la Dirección General de Seguridad, dependiente del Consejo de Orden Público que dirigía Carrillo, que se hizo de nuevo con la situación reanudando los fusilamientos. Está claro que éste obedecía al Gobierno y si Largo Caballero le hubiera ordenado proteger a los presos lo hubiera hecho. Entre el 18 de noviembre y el 4 de diciembre hubo traslados a Paracuellos desde los penales de Ventas, San Antón y Porlier». La presión internacional se intensificó y a últimos de mes llegó a Madrid una delegación de parlamentarios británicos para investigar qué estaba ocurriendo. Esto obligó a Largo Caballero a llamar de nuevo a Melchor Rodríguez y Carrillo aceptó prohibir las evacuaciones masivas a partir del 5 de diciembre. En cuanto al número de víctimas, el autor señala que hubieron «unas 2.500».

¿Cuál fue el papel de la URSS?

Para Julius Ruiz, «no hay pruebas de peso sobre su participación. Llegan en agosto para influir en cuestiones de seguridad. En octubre, Orlov está en Cartagena encargado del traslado a Moscú del oro español, y aunque hay historiadores que especulan con la idea de que la respuesta de Carrillo vino determinada por agentes del NKVD, como Orlov y Grigulévich, esto no está demostrado. Sí que Stalin estuvo interesado en la guerra. Estaba convencido de que empezó por no haber depurado a los militares. Siempre se ha hablado de su influencia soviética en la guerra. Pero creo que hay que hacerlo de la influencia de la Guerra Civil en Rusia».

Ficha

  • Título: «Paracuellos. Una verdad incómoda»
  • Autor: Julius Ruiz
  • Editorial: ESPASA
  • 472 Páginas
  • Precio: 19,90 euros


Leer más:  Lo que nadie contó de Paracuellos  http://www.larazon.es/cultura/libros/lo-que-nadie-conto-de-paracuellos-JF11271796#Ttt1DCnO2g4fu2Qy
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viernes, 20 de noviembre de 2015

los problemas de un arma icónica


Del G36 al FAMAS: los fusiles que odian todos los soldados del mundo

Desde los desastrosos primeros M-16 estadounidenses al aborrecimiento generalizado del INSAS indio, los fusiles de asalto están entre las partes de su equipo más odiadas por el soldado de a pie
Foto: Un marine americano dispara un fusil M16A4
Un marine americano dispara un fusil M16A4
Un chascarrillo habitual en el ejército estadounidense recomienda a los soldados ser cuidadosos con su armamento recordando que lo ha construido el fabricante más barato. Quizá por eso, o tal vez porque es una de las piezas de equipo más utilizadas por el soldado moderno, el fusil de asalto, arma individual por excelencia, es objeto de quejas y protestas en casi todos los ejércitos del mundo. Desde los desastrosos primeros años del M-16 estadounidense en la Guerra de Vietnam a los problemas de los G36 alemanes (que también usa el ejército español) o los SA80 británicos en Afganistán, pasando por la larga historia de defectos del FAMAS francés o el aborrecimiento generalizado del INSAS indio, los fusiles de asalto están entre las partes de su equipo más odiadas por el soldado de a pie.
El fusil de asalto moderno es un compromiso entre volumen de fuego y potencia de disparo que, para funcionar adecuadamente, depende de un complejo sistema tecnológico de arma y munición. El primer fusil de asalto de la historia, abuelo de todos ellos y antecesor directo de modelos como el ya descartado CETME español, fue el Sturmgewehr 44 (StG44) diseñado por Alemania durante la Segunda Guerra Mundial. El objetivo era combinar el volumen de fuego de los subfusiles o metralletas con el alcance y la precisión de los fusiles obteniendo un arma de mayor potencia que un subfusil pero capaz de disparar en automático.
El primer fusil de asalto de la historia, abuelo de todos ellos, fue el Sturmgewehr 44 (StG44) diseñado por Alemania durante la Segunda Guerra Mundial
Para ello, hubo que diseñar munición de calibre similar a la del fusil pero con menor carga y con características especiales. El resultado es un tipo de arma útil a distancias cortas y medias (hasta los 200-300 metros), que son las más habituales en condiciones de combate, y originó toda una nueva clase de armamento muy desarrollada en todos los países con familias como el AK-47, el M-16 o el FAL. Desarrollos posteriores en los años sesenta redujeron el calibre de la munición, perdiendo potencia de disparo a cambio de reducir el peso y por tanto permitir al soldado llevar muchas más balas.
Como producto que es de un compromiso, muchos factores pueden hacer que la combinación fusil de asalto/munición falle, sobre todo en condiciones límite como ambientes muy cálidos, presencia de polvo, arena o barro o cuando el arma se dispara seguido. Dependiendo de su diseño y de la gravedad de sus problemas, esto puede acabar costando vidas si el fusil deja de funcionar en medio de un combate. Y se han dado casos.

M-16: la mala infancia del fusil de juguete

Cuando se empezó a distribuir a las tropas estadounidenses, el M-16 parecía un arma del futuro. Con un diseño muy distinto al habitual en el que llamaba la atención el mango integrado, construido con aluminio aeronáutico y plástico y dotado con un nuevo y reducido calibre (5,56 mm) mucho más pequeño que el anterior, el M-16 pronto se ganó el apodo de 'toy gun' (fusil de juguete), en parte debido a la leyenda (falsa) de que algunas partidas habían sido construidas por el fabricante de juguetes Mattel. En realidad, el M-16 era ligero y manejable y bastante apto para el combate en la jungla de Vietnam. El problema es que se puso en servicio antes de que el ejército estadounidense estuviese preparado para sus peculiaridades.
Diseñado para reemplazar al M-14, un derivado del M-1 Garand de la Segunda Guerra Mundial, el M-16 era capaz de disparar en ráfagas una munición de calibre ligero pero balísticamente optimizada. El problema es que para hacerlo poco pesado la construcción era endeble, y que el mecanismo para el disparo en automático era susceptible de llenarse de carbonilla. El resultado fueron fusiles rotos en combate o frecuentes encasquillamientos, además complicados de resolver; en los primeros modelos había que introducir una barra por el cañón para extraer el casquillo atascado. Como consecuencia, se dieron casos de soldados que aparecían tras un combate muertos junto a varios fusiles, todos encasquillados. La mala fama que generaron estos casos nunca abandonó al M-16.
Para colmo, su rival, en aquella y en todas las guerras posteriores, era el famoso fusil de asalto ruso AK-47. Más antiguo, de construcción mucho más recia y con un mecanismo sobredimensionado, el AK-47 jamás se encasquilla, es muy robusto y dispara una bala mucho más potente (de calibre 7,62 mm). A cambio, pesa mucho más y es bastante menos preciso. En la comparación, los primeros M-16 salieron perdiendo y muchos soldados de EEUU en Vietnam optaron por recuperar el M-14 o por adoptar AK-47 capturados al enemigo.
Parte de los problemas se debían a una insuficiente limpieza del arma; de hecho, las primeras partidas distribuidas en Vietnam ni siquiera llevaban kits de limpieza, ya que el fabricante no los había considerado necesarios. Una limpieza extensa, convenientemente incorporada a las rutinas del soldado, y un mejor entrenamiento además de algunas modificaciones de diseño acabaron convirtiendo el M-16 en un sistema de armas mucho más fiable.
Las primeras partidas distribuidas en Vietnam ni siquiera llevaban kits de limpieza ya que el fabricante no los había considerado necesarios
El ejército estadounidense adoptó un modo de uso basado en disparos apuntados, que exige mayor habilidad del soldado pero resulta más eficaz que el método de 'spray and pray' (desperdiga y reza) típico de amas como el AK-47. Hoy, muchos ejércitos de la órbita estadounidense usan descendientes del M-16 que carecen de sus defectos de infancia.

SA80: el ‘bullpup’ británico

A primera vista. el fusil de asalto reglamentario en el ejército británico parece truncado. Esto se debe a que es un diseño de tipo 'bullpup' en el que la recámara del arma no está encima de la empuñadura, sino más atrás, en la culata. Esto permite un fusil de menor longitud total con la misma longitud de cañón, importante para la precisión.
Un arma más corta es más manejable, sobre todo donde hay poco espacio, como dentro de un vehículo o en combate urbano, lo que supone una ventaja. Además, el SA80 dispara munición calibre 5,56 mm y puede usar ayudas como mirillas de aumento para apuntar en condiciones de baja visibilidad. En los años ochenta, el ejército británico decidió adoptarlo para reemplazar la versión del venerable FN FAL que hasta entonces había usado.
Pero resultó que el SA80 no es un dechado de virtudes. Los primeros modelos tenían tendencia a perder piezas en el fragor de la batalla, con anécdotas sobre bayonetas caladas y otras partes que salían volando. La palanca para soltar el cargador estaba en una posición tal que era fácil activarla con el roce de la ropa, perdiéndolo. El diseño 'bullpup' impide disparar desde el brazo izquierdo so pena de recibir el impacto del casquillo expulsado en plena cara; los humos de disparo irritan la nariz y los ojos. Y los bloqueos y encasquillamientos resultaron frecuentes, sobre todo en lugares polvorientos, como descubrieron para su horror los soldados británicos en la Primera Guerra del Golfo y han redescubierto en Afganistán.
El rifle acabó siendo modificado al menos 83 veces para resolver sus problemas, incluyendo reconstrucciones completas de centenares de miles de ejemplares, pero aun así sigue siendo aborrecido por los soldados, algunos de los cuales visten camisetas con el lema "Diseñado por incompetentes, escogido por indiferentes, usado por infortunados". Las fuerzas especiales británicas, que pueden escoger sus amas, lo rechazan y usan otros modelos, y solo Bolivia y Jamaica lo adoptaron en sus ejércitos. Para el soldado británico común seguirá siendo el arma de reglamento hasta al menos 2020.

FAMAS: el clarín defectuoso

En 1981, el ejército francés decidió reemplazar sus fusiles semiautomáticos MAS-49 y los subfusiles MAT-49 por un nuevo fusil de asalto optando también por la configuración 'bullpup': el FAMAS. Instantáneamente icónico debido a la peculiar forma de su mango, que le ganó el apodo de 'clarín', el FAMAS tiene piezas plásticas para aligerar peso, incluye dentro de su peculiar mango de transporte un sistema de mira para facilitar el apuntar y, a diferencia del SA80, puede ser configurado para dispararse desde el brazo izquierdo con solo cambiar unas pocas piezas.
Además, es capaz de disparar granadas de fusil sin necesidad de piezas externas y dispone de un bípode integrado para facilitar el tiro automático. De nuevo a diferencia de otros fusiles de asalto, las tropas francesas descubrieron en Irak y en países africanos que el FAMAS no es susceptible a la arena y el polvo, y resulta fiable incluso en estas condiciones.
Sin embargo, la primera versión del arma (F1) resultó ser frágil en condiciones de combate, con tendencia a romperse si era maltratada. Cuando se diseñó, Francia no pertenecía a la estructura militar de la OTAN, por lo que el arma disparaba munición del mismo calibre pero diferente a la estándar de este organismo, y el rifle no acepta los cargadores interoperables. En principio, el FAMAS dispara los cartuchos OTAN de 5,56, pero su mecanismo tiende a abollar los casquillos, lo que puede causar bloqueos; por esta razón, el ejército francés usa munición diferente con casquillos de acero inoxidable, lo que niega las ventajas logísticas de compartir munición con sus aliados.
Para resolver estas cuestiones se diseñó una segunda versión que acabo denominándose G2, que se diferencia externamente por un guardamonte que cubre por completo la mano pero que también tiene piezas de fibra de vidrio (más resistentes) y cambios internos para usar munición y cargadores OTAN. El G2, sin embargo, solo ha sido adoptado por la Marina francesa, debido al elevado coste de reemplazar los F1 en servicio en el ejército. En 2013, se abrió oficialmente un proceso de selección para escoger el nuevo fusil de asalto para el ejército francés.

G36, el alemán que se recalienta

En el mundo del armamento de infantería, la marca alemana Heckler&Koch (HK) ocupa el lugar de Rolls Royce en el automóvil. Sus diseños son clásicos, de máxima calidad y muy innovadores; no en vano su lema corporativo es 'Keine Kompromisse!' (¡sin compromisos!). La empresa fue fundada después de la Segunda Guerra Mundial en el pueblo de Oberndorf en el 'land' de Baden-Württemberg, donde estuvo situada la central de la empresa Mauser hasta su completo desmantelamiento tras la paz.
Fundada por tres antiguos ingenieros de Mauser, H&K empezó trabajando en el sector civil, diseñando herramientas, juguetes y hasta máquinas de coser. Pero en 1956 el Gobierno alemán sacó a concurso el diseño de un nuevo fusil de asalto para el nuevo ejército de tierra, y Heckler&Koch regresó a sus raíces y se presentó con un descendiente de un prototipo de Mauser llamado StG45 por la vía del CETME español: el G3. Iba a ser el primero de sus éxitos en el diseño de armas.
El G3, el CETME y el StG45 usaban munición de rifle y un sistema muy innovador para el automatismo del disparo; su robustez, soberbia construcción y durabilidad lo convirtieron en un gran éxito que acabó equipando a más de 40 ejércitos de todo el mundo. Algunos países aún lo fabrican bajo licencia. El segundo gran éxito de la compañía en el mercado armamentístico internacional llegó con el compacto, ligero y eficiente subfusil MP5, que desde su introducción en 1969 ha sido adoptado por centenares de policías y fuerzas armadas de todo el planeta en decenas de variantes.
La empresa es reconocida por la calidad de sus productos y por su ingeniería innovadora, que ha introducido numerosos mecanismos y desarrollos en el mercado, como el estriado poligonal de sus cañones, que mejora la precisión de los disparos. Algunos de sus diseños son espectaculares, como el futurista prototipo de fusil de asalto G11 en configuración 'bullpup', que usaba munición sin casquillo e incluía miras ópticas integradas.
Pero cuando el ejército alemán decidió modernizar su armamento y adaptarlo al estándar OTAN, en vez de la revolucionaria munición del G11 acabaron por decantarse por otro producto H&K mucho más clásico: el G36. De configuración convencional y usando un sistema de automatismo también clásico, el G36 dispara munición OTAN de 5,56 mm desde cargadores estándar (con un adaptador) y hace un extenso uso de plásticos (poliamida con fibra de carbono) y materiales ligeros en su construcción para reducir el peso.
En el curso de ese combate los paracaidistas descubrieron que sus fusiles se recalentaban y perdían sustancialmente la precisión en el disparo
El rifle incluye miras de tipo óptico con diversos grados de amplificación. Moderno, preciso y con la marca Heckler&Koch respaldándolo, no es raro que varios países mostraran inmediato interés por adoptarlo, entre ellos España: en 1998 se decidió que reemplazaría a las versiones de 5,56 mm del CETME, fabricándose localmente. Lo mismo hicieron países como Arabia Saudí. En total, el G36 equipa a fuerzas armadas de más de 40 países.
Aunque muy usado en misiones de paz, el fusil de asalto alemán no había pasado una prueba de fuego de combate real hasta que desplegaron soldados en Afganistán. En un incidente en 2010 a las afueras de la ciudad afgana de Kunduz, un grupo de paracaidistas alemanes fue emboscado por fuerzas talibanes y se vio forzado a una confusa batalla de más de nueve horas de duración.
En el curso de ese combate los paracaidistas descubrieron que sus fusiles se recalentaban (algo que ya era conocido) y perdían sustancialmente la precisión en el disparo: en pruebas posteriores se descubrió que disparando tan solo dos cargadores (60 balas), el recalentamiento del cañón provocaba desvíos de hasta 50 cm a 200 metros, o de hasta seis metros a distancias de 500 metros. Los paracaidistas tuvieron que abandonar varias armas y acabaron perdiendo tres hombres, y el incidente generó una intensa polémica en Alemania. El G36 no se recuperó del impacto publicitario.
Sucesivas pruebas demostraron que al recalentarse el arma sometida a fuego sostenido, en especial en zonas de alta temperatura, algunas piezas plásticas perdían rigidez y permitían que el cañón perdiera alineación, degradando la puntería. Tras muchas acusaciones y excusas, el ministerio de Defensa alemán anunció oficialmente que se inicia el proceso para buscar un reemplazo al G36, que no podrá ser una versión mejorada sino un nuevo diseño. Está por ver si la imagen de Heckler&Koch consigue recuperarse del problema.

INSAS: el desastre indio

Si lo comparamos con un carro de combate, un caza o un buque de guerra moderno, un fusil de asalto es una pieza de maquinaria sencilla cuya fabricación e incluso diseño deberían estar al alcance de cualquier país mediano, no digamos de una evidente potencia emergente como es la India. Pero la saga del INSAS, el fusil de asalto diseñado y construido en la India para equipar al ejército de aquel país, demuestra que disponer de factorías y de ingenieros de talla mundial no es suficiente para obtener un arma personal útil y fiable para el soldado. De hecho, el resultado puede ser bastante desastroso.
Las fuerzas armadas de la India estaban equipadas desde los años cincuenta con una variante 'patrón imperial' del fusil de asalto FN FAL en calibre 7,62 mm. Cuando en la década de los ochenta se decidió optar por el más pequeño calibre 5,56 mm OTAN, se diseñó un nuevo sistema de armas de infantería que incluye fusil de asalto, ametralladora ligera y carabina. El desarrollo se hizo en la India y la fabricación se lleva a cabo en factorías estatales.
En muchos aspectos, el fusil de asalto INSAS es una bestia mestiza que incorpora elementos del AK-47 y el AKM rusos, del FN FAL belga, del HK 33 alemán, del Galil israelí e incluso un cargador de plástico traslúcido similar al del Steyr AUG austriaco. En palabras de algunos analistas técnicos, el rifle y sus mecanismos parecen diseñados por un comité, e incluyen rasgos y piezas innecesarias que aumentan el coste y rebajan la fiabilidad. La calidad de fabricación tampoco parece ser muy elevada.
El arma se introdujo en 1998, justo a tiempo para aparecer en combate en la Guerra de Kargil de 1999 contra Pakistán, librada en esta región del Himalaya a altitudes superiores a los 5.000 metros y con temperaturas por debajo de los 40 grados bajo cero. En estas condiciones, los INSAS se encasquillaban con frecuencia, al helarse sus mecanismos; otras veces disparaban en automático pleno a pesar de que están limitados a fuego semiautomático o ráfagas de tres disparos. Los cargadores, fabricados por una empresa de mobiliario plástico, se rompían con el frío. Un número indeterminado de bajas se achacaron a los problemas del arma, que fue defendida por el estamento militar alegando que en parte se debían al uso incorrecto de lubricantes inadecuados. Los fallos más flagrantes fueron subsanados.
Un número indeterminado de bajas se achacaron a los problemas del arma, que fue defendida por el estamento militar
Pero el rifle siguió siendo considerado poco fiable y dado a súbitos bloqueos. Como consecuencia, tropas como las de la Central Reserve Police Force (CRPF, fuerza central de reserva de la policía), encargadas de combatir guerrillas maoístas en ciertas zonas del país, preferían usar AK-47 en sus patrullas. Para colmo, en agosto de 2005 un destacamento del ejército nepalí, único cliente de exportación del INSAS, perdió 43 soldados en combate contra rebeldes maoístas en aquel país, en parte por problemas con sus rifles. El escándalo afectó a la India, cuyas fuerzas amadas culparon tras una investigación al mal mantenimiento de los INSAS por parte de los soldados nepalíes.
Sin embargo, a partir de 2011 se han sucedido varios programas para intentar reemplazar el arma por un nuevo fusil de asalto reglamentario, sin que se haya llegado a una conclusión. En varios momentos se propuso un derivado mejorado denominado Excalibur, así como varios modelos extranjeros. La siempre presente tendencia hacia la producción interna y las sospechas de corrupción han impedido que se tome una decisión. Aunque una decisión sí es real: en mayo de 2015, la CRPF recibió la orden de reemplazar sus INSAS en zonas de combate por AK-47 o bien X-95, un derivado local del Tavor israelí. Las tropas de otras regiones también cambiarán la mitad de sus armas por las extranjeras. Está claro que, cuando se trata de guerra, la efectividad acaba siendo más importante que el carácter nativo o el desarrollo de la industria nacional. Sobre todo cuando el arma, por simple que pueda parecer, no funciona.

Por qué el AK-47 es el fusil más usado por terroristas en todo el mundo

no se rompe, no se atasca ni se recalienta

 

Los terroristas de París usaron una de las armas de destrucción masiva más eficaces jamás creadas: el Avtomat Kalashnikova modelo 47, una herramienta de muerte que simboliza el Mal con mayúsculas
Foto: Foto: Reuters
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Una vez más tenemos que llorar a las víctimas de una masacre, y una vez más los terroristas que la perpetraron en París usaron una de las armas de destrucción masiva más eficaces jamás creadas por la Humanidad: el Avtomat Kalashnikova modelo 47, una herramienta de muerte que ha acabado por simbolizar el Mal con mayúsculas.
"De todas las armas del vasto arsenal soviético, nada más rentable que el Avtomat Kalashnikova modelo 1947, más conocido como AK-47 o kalashnikov. Es el fusil de asalto más popular del planeta, un arma que adoran todos los combatientes. Cuatro kilos de amalgama elegante y simple de acero forjado y madera que no se rompe, no se atasca ni se recalienta. Dispara cubierto de barro o lleno de arena. Es de manejo tan fácil que un niño puede usarlo, y lo hacen. Los soviets lo pusieron en una moneda, Mozambique lo puso en su bandera. Desde el fin de la Guerra Fría, el kalashnikov se ha convertido en la mayor exportación de Rusia, por delante del vodka, el caviar y los novelistas suicidas; lo que es seguro es que nadie hacía cola para comprar sus coches”. La frase la dice Nicolas Cage como Yuri Orlov en 'El señor de la guerra'. Y es completamente cierta.
Se cree que ha provocado más muertes desde su creación que la artillería, los ataques aéreos y los cohetes juntos: unas 250.000 muertes al año
Pesa apenas cuatro kilos sin munición, mide 87 centímetros, lleva 30 balas en su característico cargador curvado y se ha convertido en un símbolo de nuestro tiempo hasta tal punto que aparece en monedas (URSS) y banderas (Mozambique), se hacen versiones chapadas en oro para dictadores y narcotraficantes, y para simbolizar la paz se reconvierten en guitarras. Un niño puede aprender a desensamblarlo y ensamblarlo en 30 segundos, y a usarlo en muy poco más; sin su simplicidad, sería imposible el fenómeno de los niños-soldado, y su apodo, 'Kalash', se ha convertido en nombre común en ciertos países africanos.
Foto: Reuters.
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Se cree que ha provocado más muertes desde su creación que la artillería, los ataques aéreos y los cohetes a razón de unos estimados 250.000 muertos al año. Su construcción es simple, lo cual lo hace relativamente barato; unos 530 dólares en 2005, aunque en África se puede encontrar por 300 con facilidad. Un herrero puede repararlo, e incluso fabricarlo. Y es tan eficiente en su funcionamiento y la munición tan sencilla de encontrar que, contando descendientes, versiones e imitaciones, se han fabricado entre 80 y 100 millones de ejemplares (de la familia M-16, el segundo en números, hay unos 10 millones).
Es básicamente indestructible, el arma favorita de rebeldes, revolucionarios y asesinos, su forma característica es una declaración de intenciones y una amenaza; en sus vídeos, Osama Bin Laden siempre tenía uno en el encuadre. Vivimos en la era del AK-47, y padeceremos su existencia durante décadas, como desgraciadamente demuestran los atentados de París.

El nacimiento del kalashnikov

El AK-47 fue el primer desarrollo serio del concepto del fusil de asalto que inventaron los armeros alemanes durante la Segunda Guerra Mundial con el StG-44. La idea era combinar la potencia de fuego de un subfusil capaz de disparar en automático (ráfagas) con la precisión y alcance de un rifle al menos hasta distancias intermedias (300-500 metros), las más comunes en combate.
Según la leyenda, creada en la Unión Soviética de Stalin, un joven comandante de tanques herido en combate, Mihail Kaláshnikov, empezó a trabajar en su desarrollo ya durante la guerra. La verdad es más compleja, como analizó el periodista y exoficial de Marines C.J. Chivers en su magistral trabajo sobre la historia del arma titulado simplemente 'The Gun'; el AK-47 fue producto de un complejo proyecto de desarrollo militar e industrial en paralelo al de la bomba atómica soviética. Como con el ejemplo alemán, la clave fue una nueva munición intermedia entre la de pistola y la de rifle, en este caso el cartucho 7,62X39mm.
“AK-47, lo mejor que hay cuando tienes que matar a todos los cabrones de una habitación con total certeza; no se aceptan sustitutos”. Samuel L. Jackson como Ordell Robbie en 'Jackie Brown'.
Soldado albano con un AK-47. (Corbis)
Soldado albano con un AK-47. (Corbis)
Se trata de un arma sencilla de fabricar y operar; sus piezas se hacen de acero estampado con apenas algunas soldaduras y está diseñada para que dispare incluso bajo el agua, con arena o con un casquillo suelto en el cajón de mecanismos. El mobiliario original era de madera contrachapada, pero hay versiones con piezas de plástico, con culatas plegables de metal o polímeros y con cañones de diferentes longitudes.
Su funcionamiento es de recarga accionada por gas: un tubo superior característico desvía parte de los gases del disparo hacia un pistón que se mueve hacia atrás, abre el cerrojo rotativo y expulsa el casquillo usado. Un muelle lo devuelve a su posición cerrando el cerrojo y colocando la siguiente bala en posición de disparo. El ciclo puede repetirse hasta 600 veces por minuto; una gran palanca en el lado derecho permite seleccionar entre Seguro, Tiro a tiro (semiautomático) y Ráfaga.
Su característico cargador curvo, originalmente de chapa estampada aunque hay versiones de baquelita o de polímeros, puede albergar 10, 20 o 30 balas, aunque el rifle también acepta los cargadores de 40 cartuchos de la ametralladora RPK. El proyectil sale a 715 metros por segundo y es capaz de atravesar hasta 10 mm de acero en distancias no muy largas. Las miras son simples, y su uso, sencillo, una vez te acostumbras a sus peculiaridades (como la palanca del cerrojo en el lado derecho que obliga a cruzar la mano izquierda para montar el arma). El desmontaje para limpieza y mantenimiento no puede ser más fácil, y muchas versiones llevan en la culata un juego de herramientas además de la baqueta bajo el cañón.

Un arma que aprendió de la SGM

(Foto: Reuters)
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En 1949 fue adoptado como arma del Ejército soviético, que durante la guerra había equipado a divisiones enteras con subfusiles al descubrir la efectividad de su volumen de fuego en combates a corta distancia. El AK-47 supuso una revolución en las tácticas de infantería, al proporcionar a un soldado sin entrenamiento especial un arma capaz de cubrir varios papeles en el campo de batalla. En conjunción con ametralladoras ligeras como la RPK, le da al pelotón de infantería un equipo de armas automáticas compatibles que usan la misma munición e incluso partes intercambiables, y un volumen de fuego sin precedentes.
Para colmo, su diseño había tenido en cuenta las duras lecciones de la Segunda Guerra Mundial; el fusil se hizo prácticamente indestructible, capaz de operar en cualquier clima extremo (frío, calor, humedad, sequedad) sin problemas. Como explica C.J. Chivers en 'The Gun', el pistón de gases está sobredimensionado para garantizar que expulsa el casquillo gastado; es hasta tres veces más pesado de lo necesario, lo que garantiza el funcionamiento incluso con suciedad.
El fusil se hizo prácticamente indestructible, capaz de operar en cualquier clima extremo (frío, calor, humedad, sequedad) sin problemas
Esta robustez ganada sobredimensionando mecanismos y dejando amplias tolerancias tiene a cambio una contrapartida: el AK-47 es intrínsecamente menos preciso que otros fusiles. El movimiento del pistón de gases es ligeramente excéntrico, lo que mueve el arma durante el retroceso, y los ajustes entre piezas dejan espacios que restan precisión a grandes distancias. Se han usado sus esquemas básicos para desarrollar rifles de francotirador como el Dragunov, pero el punto fuerte del AK-47 nunca ha sido el agrupamiento de impactos o la exactitud de su calibración: se diseñó para proporcionar gran volumen de fuego con gran fiabilidad, a precio económico y con soldados poco entrenados. Y cumplió sus objetivos de modo más que sobresaliente.
Bajo Stalin y sus sucesores, la Unión Soviética no solo equipó a sus fuerzas armadas con diversas variantes del AK-47, sino que lo exportó por millones a aliados y regímenes satélites. Algunos de ellos pusieron en marcha sus propias factorías y elaboraron copias, versiones o derivados como el Tipo 56 chino, el Tipo 58 norcoreano, el MPiK de Alemania del Este, el PMKM polaco, el AMD húngaro, el Tabuk iraquí, el M70 yugoslavo, el Misr egipcio o las versiones soviéticas posteriores de calibre 5,56 como el AK-74.

Un arma convertida en icono

Más de 14 países elaboraron estas copias más o menos autorizadas y más o menos idénticas, pero otros muchos países se inspiraron en el clásico kalashnikov al desarrollar sus propias armas, como el RK-62 finlandés, del que a su vez surgió el Galil israelí. Se estima que hasta un millón de derivados se fabrican todavía cada año. Es el arma ligera más fabricada de la historia, con entre 70 y 100 millones de ejemplares construidos; el arma más reconocible, debido a su inconfundible perfil. Y para bien o para mal, uno de los objetos más icónicos de nuestra época.
A lo largo de décadas, el AK-47 y sus múltiples derivados han equipado a ejércitos, fuerzas revolucionarias y bandidos de todo el planeta. En Vietnam comenzó su eterna rivalidad con el M-16 estadounidense; muchos años después volvieron a enfrentarse en Afganistán e Irak. Pero antes, en la guerra Irán-Irak, los fusiles autóctonos iraquíes se enfrentaron a derivados chinos del Tipo 56 suministrados por millones a Irán.
Un niño mira a un militar palestino en Gaza. (Reuters)
Un niño mira a un militar palestino en Gaza. (Reuters)
Las guerras de los Balcanes se combatieron con 'kalash', al igual que numerosas guerras africanas, donde su pequeño tamaño y peso y su sencillez de manejo permitieron a algunos combatientes emplear niños como carne de cañón. La India usó el AK-47 en sus guerras con China y Pakistán, donde la gran entrada se produjo en las áreas tribales a raíz de la invasión soviética de Afganistán. Chapado en oro era un regalo típico para dictadores como Gadafi o Castro; cuando Sadam Hussein fue atrapado, se le encontró dinero, una pistola y dos AK-47.
El contrabando y la provisión de armas a gobiernos aliados o a guerrillas más o menos simpáticas de diversos países han acabado provocando mezcolanzas difíciles de seguir: armas chinas o fabricadas en Corea del Norte que acaban en manos de guerrillas africanas tras combatir en los Balcanes, o armas rumanas que acaban en manos de bandas mexicanas tras haber sido vendidas a gobiernos legítimos de Sudamérica. Aparece en manos de guerrilleros palestinos, de ejércitos tribales africanos, de mafias mexicanas (donde es conocido como 'cuerno de chivo') o de policías indios.
Solo en los Balcanes se calcula que hay entre uno y dos millones de ejemplares en manos de civiles, de entre 3,6 y 6,2 millones de armas de fuego en manos de entre medio millón y 1,6 millones de hogares, según un estudio internacional (pdf). Es un éxito incluso en el competitivo mercado de armas de EEUU, no tanto por su calidad sino por el aura de archienemigo y su más que probada robustez, aunque allí se vende legalmente en su versión semiautomática. En Siria e Irak, sigue siendo una de las armas más usadas por todos los combatientes.

Simplemente hay demasiados

Y esta es la razón de que el AK-47 esté apareciendo en el mercado negro europeo con inquietante normalidad: simplemente hay demasiados de ellos en circulación. Tras la caída de la Unión Soviética y la descomposición del Pacto de Varsovia, millones de ejemplares almacenados durante la Guerra Fría fueron vendidos por gobiernos que querían hacer caja o por mafias, como explicaba la película 'El señor de la guerra', inspirada en la vida del legendario traficante Víktor Bout.
La decisión rusa de reequipar sus fuerzas armadas con armamento más moderno ha vuelto a movilizar los arsenales, y liberado más ejemplares todavía
Más recientemente, la decisión rusa de reequipar sus fuerzas armadas con armamento más moderno ha vuelto a movilizar los arsenales, y liberado más ejemplares todavía. Entre el hampa de Marsella o París se está repitiendo el fenómeno que ocurriera hace años en México y los EEUU: si no estás equipado con un kalashnikov, no eres nadie, no tanto por su declarada potencia destructiva cuanto por su valor icónico.
Aunque en los países de la Europa Occidental este tipo de armas estén rigurosamente prohibidas y su tráfico sea severamente castigado, su capacidad destructiva y proyección mediática los hacen demasiado deseables y su abundancia demasiado disponibles como para que se pueda cortar por completo su tráfico. Para desgracia nuestra, vivimos en un mundo en el que la característica silueta del AK-47 amenazará nuestros sueños durante décadas.