domingo, 28 de agosto de 2016

EL TENIENTE GENERAL QUE LIDIO CON EL INDEPENDENTISMO CATALAN ¡FUTURO JEMAD!


Ricardo Álvarez-Espejo lleva tres años en Barcelona, aguantó los desplantes de Ada Colau y CiU lo acusó de golpista
  •  
    •  
    •  
    •  
    •  
    •  
Una de las primeras decisiones de Mariano Rajoy –si logra gobernar- será dar luz verde al relevo en la cúpula de las Fuerzas Armadas. El cargo de JEMAD, según el sistema de turnos, le toca a un teniente general del Ejército de Tierra. El que suena con más fuerza es el inspector general del Ejército, el madrileño Ricardo Álvarez-Espejo.
Imagen del teniente general Álvarez-Espejo durante la toma de posesión de Ada Colau como nueva alcaldesa de Barcelona.Imagen del teniente general Álvarez-Espejo durante la toma de posesión de Ada Colau como nueva alcaldesa de Barcelona.
Según confirmó ECD hace apenas un mes, un hipotético gobierno de Mariano Rajoy respetará efectivamente el sistema de turnos por el que los tres ejércitos van rotándose al frente de la Jefatura del Estado Mayor de la Defensa, actualmente bajo las órdenes del almirante general García Sánchez. En esta ocasión le toca al Ejército de Tierra.
Dieciséis tenientes generales se disputan el puesto
Según esta norma no escrita, dieciséis tenientes generales de Tierra aspiran a ser nombrados nuevo jefe de las Fuerzas Armadas. Se trata de la cuarta autoridad militar del país, por debajo del Rey, el presidente del Gobierno y el ministro de Defensa.
Fuentes del Estado Mayor de Ejército de Tierra confirman que hay “cierto nerviosismo” entre los aspirantes. La decisión es política y corresponderá en exclusiva al gobierno, sin necesidad de pasar por el Congreso. Es el Rey quien debe nombrarlo, a propuesta del presidente del gobierno tras deliberación del Consejo de Ministros.

Un nombre que gusta en Moncloa

Pues bien. Entre todos los candidatos, hay un nombre que en las últimas semanas suena especialmente en el Palacio de La Moncloa. Se trata del teniente general Ricardo Álvarez-Espejo, inspector general del Ejército en Barcelona.
Álvarez-Espejo ha sido la cabeza visible de las Fuerzas Armadas en Cataluña desde octubre de 2013, poco después de la cadena humana organizada por grupos independentistas para reivindicar la consulta.

“Qué coño pintas tu aquí, facha”

Según las fuentes a las que ha tenido acceso ECD, en Moncloa no se pasan por alto los “sapos que ha tenido que tragar” Álvarez-Espejo durante los últimos años. Fuentes políticas de alto nivel valoran especialmente que haya sabido “mantenerse firme en su posición y cumplir su misión sin salirse de las órdenes”.
Y las afrentas no han sido pocas. Una de las situaciones más difíciles en las que se vio envuelto ocurrió durante la toma de posesión de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. Aquel día fue insultado y abucheado por la multitud que esperaba fuera del consistorio. Qué coño pintas tu aquí, facha” se llegó a escuchar en algún momento.
Durante el acto, el general también se mostró impasible mientras algunos miembros de la CUP cantaban a su lado ‘Els Segadors’ y lanzaban vivas a la organización terrorista ‘Terra Lliure’.

Objetivo de los independentistas

Como máximo representante del Ejército en Cataluña también estuvo en el punto de mira de los partidos nacionalistas. CiU, por ejemplo, filtró la asistencia de Álvarez-Espejo a un foro económico con empresarios catalanes insinuando incluso la existencia de ciertos “movimientos golpistas”.
En dicho encuentro, al que el teniente general acudió bajo la condición de máxima discreción, se trató principalmente de un asunto: la posible reapertura de un museo militar en Barcelona. Según pudo saber ECD entonces, ni Álvarez-Espejo ni un general de la Guardia Civil que también estuvo presente en la cena se manifestaron políticamente sobre la independencia.
Y es que por aquel entonces los militares habían recibido una orden clara, expresa y tajante del gobierno: no hablar de Cataluña bajo ningún concepto. No sólo en público, sino en cualquier tipo de acto –incluso privado. Desde el Gobierno entendían que cualquier declaración sería utilizada por los independentistas en contra de las Fuerzas Armadas.

Su problema: la edad

Fuentes militares consultadas por ECD recuerdan, sin embargo, que el teniente general Álvarez-Espejo se enfrenta a un obstáculo importante. Actualmente tiene 62 años. Los números no salen: en caso de ser elegido debería pasar a la reserva a mitad de su mandato.
Dicho esto, nadie duda de que el Gobierno que asumirá la decisión, analizará todas las opciones. En caso de que fuese nombrado y pasase posteriormente a la reserva, sería la primera vez que un JEMAD es sustituido antes de terminar su misión al frente de las Fuerzas Armadas.

NUEVO SERVICIO "ANTI EBOLA" EN EL GOMEZ ULLA

RRBallesteros
El Ministerio de Defensa adjudicó durante los primeros meses de 2015 un total de 29 contratos de obras, suministros y servicios a través de los procedimientos de emergencia, restringido y negociado sin publicidad para la construcción de unaplanta de "grandes infectados" en el hospital militar Gómez Ulla. Las adjudicaciones fueron entregadas a partir de marzo de 2015, tres meses después de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) comunicara a España que había quedado libre de ébola, por un montante total de 7,5 millones de euros, según datos obtenidos de la Plataforma de Contratación del Estado.
El Confidencial ya anunció en octubre de 2014 -cuando la auxiliar de enfermeríaTeresa Romero se encontraba ingresada (fue dada de alta el 5 de noviembre)- que Defensa estaba planificando la reforma de la planta 22 del mencionado centro sanitario con el fin de habilitar en ella una zona para atender a 15 personas. Para entonces, el ébola ya se había cobrado la vida de los religiosos Miguel Pajares yManuel García Viejo en agosto y septiembre de 2014. Sin embargo, la amenaza ya había sido descartada por las autoridades internacionales cuando se adjudicaron los contratos.
No se justificaría, por lo tanto, que estos fueran licitados a través de los mencionados procedimientos de emergencia, restringido y negociado sin publicidad, y menos aún que todos ellos fueran adjudicados a dedo con laconcurrencia de una sola oferta, como ha comprobado este periódico con cada uno. Sin embargo, en todos los casos se entregó la obra al único licitador que concurría, lo que indica que fueron concedidos a dedo. 
Planta 22 del Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla. (EFE)
Planta 22 del Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla. (EFE)
Desde el Ministerio de Defensa, argumentan que la inversión fue tan alta porque se adquirió la tecnología más avanzada. La adjudicación por el procedimiento de urgencia, a dedo y con un solo recurrente, añaden, se debió a que "muy pocas empresas" en el mundo pueden suministrar este tipo de equipos, que por supuesto son carísimos. Además, continúan, aunque la OMS ya había dicho que España no estaba en peligro, era necesario contar cuanto antes con un centro de referencia a nivel nacional por si había nuevos sustos, que no podían volver a cogernos desprevenidos. "Ahora se viaja mucho y cualquiera puede traer infecciones que ya estaban erradicadas en nuestro país", explican desde Defensa.
Desde el departamento dirigido por Pedro Morenés, explican que, cuando se produjo la crisis del ébola, el Gobierno se dio cuenta de que España no disponía de un centro de referencia para tratar este tipo de enfermedades altamente infecciosas. Ningún hospital de ninguna comunidad autónoma estaba preparado para atender estas enfermedades, que podían provocar una situación de emergencia nacional, argumentan. Fue la intención de crear unas instalaciones adecuadas que sirvieran para atender cualquier epidemia y servir a todo el país, por lo tanto, lo que provocó que el Gobierno decidiera invertir en la última tecnología y con prisa, insisten. 
Los 29 contratos de obras, suministros y servicios fueron repartidos a dedo entre una veintena de mercantiles -la mayoría extranjeras-, ya que algunas de ellas se llevaron dos y hasta tres adjudicaciones. Los contratos fueron formalizados gradualmente entre finales de 2014 -concretamente diciembre, cuando se entregaron dos demoliciones- y noviembre de 2015, cuando se concedieron los gases médicos y los cabeceros. La mayoría de las adjudicaciones, sin embargo, tuvieron lugar entre marzo y junio del año pasado.
La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, y el ministro de Defensa, Pedro Morenés. (EFE)
La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, y el ministro de Defensa, Pedro Morenés. (EFE)
En ese periodo, Defensa -tras acuerdo de una comisión interministerial- entregó la instalación del aire acondicionado y la climatización, los trabajos de fontaneríaelectricidad y estructura metálica y cerramientos, el control de accesos, los sistemas contra incendios y otras obras destinadas a la reforma de toda la planta con el fin de crear una zona de aislamiento que permitiera el tratamiento de pacientes infecciosos.
En total, 7,5 millones de euros (a los que habría que añadir 1,6 millones en material adquirido por la Inspección General de Sanidad del Ministerio de Defensa) para reacondicionar una instalación que no había sido declarada de referencia por el Gobierno, un coste muy superior a los 1,2 millones que, por ejemplo, desembolsó la Consejería de Sanidad para adaptar el hospital Carlos III, según publicó el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid el 9 de octubre de 2014. Defensa argumenta que el precio fue muy superior al que desembolsó la Comunidad de Madrid en el Carlos III porque en ese caso tan solo se acondicionaron dos habitaciones, de forma provisional y con un nivel de protección mínimo.  
Los 29 contratos fueron repartidos a dedo entre una veintena de mercantiles, ya que algunas de ellas se llevaron dos y hasta tres adjudicaciones
La planta 22 del Gómez Ulla -que se extiende a lo largo de 2.000 metros cuadrados- funciona desde hace meses, aunque cuenta con algunas partes cerradas. En concreto, tiene ocho plazas disponibles para ser utilizadas en cualquier momento. En la misma planta, además, existen otras ocho habitaciones con la preinstalación lista para ser adaptadas en el momento en que fuera necesario, según explican desde el Ministerio de Defensa, que no sabe concretar cuántas personas están siendo tratadas en este momento más allá de un ciudadano que ingresó la semana pasada.
Control de cámaras de la planta 22 del hospital Gómez Ulla. (EFE)
Control de cámaras de la planta 22 del hospital Gómez Ulla. (EFE)
A pesar de que fue creada tras la crisis del ébola, lo cierto es que la planta 22 no ha tratado en ningún momento a nadie afectado por esta enfermedad. Su erradicación inmediata en España provocó que se haya utilizado para afrontar otro tipo de infecciones con el fin de dar uso a la maquinaria y que esta no se degradara por la falta de utilización. Según Defensa, aunque fue reformada como consecuencia del ébola, la intención era hacer un centro para todo tipo de infecciosos graves y que España tuviera unas instalaciones que dieran una respuesta de Estado a futuras crisis nacionales.
La tecnología instalada en el Gómez Ulla, además de para tratar epidemias, servirá también para riesgos biológicos y químicos, para los que tampoco había emplazamientos sanitarios adecuados, explican desde el ministerio.
El Consejo Interterritorial de Salud estableció además el 15 de enero de 2015 que los centros sanitarios de referencia en materia de ébola serían los hospitales Virgen del Rocío (Sevilla), Royo Villanova (Zaragoza), Nuestra Señora de la Candelaria (Tenerife), Clinic (Barcelona), La Fe (Valencia), La Paz - Carlos III (Madrid) y Donostia (San Sebastián). Se trataba de las instalaciones encargadas de tratar casos confirmados de ébola en España. La planta 22 del Gómez Ulla, que no estaba entre esos centros, sin embargo, explica Defensa, estaría por encima de todos ellos, ya que cuenta con una maquinaria de última generación que ningún hospital autonómico ha puesto en marcha

LA CUPULA DE LA GUARDIA CIVIL A LA GRESCA

Caos en la cúpula de la Guardia Civil: luchas y recursos amenazan con paralizar el cuerpo

Las asociaciones del Instituto Armado advierten de que graves errores en la integración de las escalas de mandos están generando enfrentamientos y denuncias en la cúspide del organismo
Foto: Efectivos de la Guardia Civil en formación. (EFE)
Efectivos de la Guardia Civil en formación. (EFE)
Los mandos de la Guardia Civil están inmersos en el complejo proceso de unificación de las diferentes escalas de oficiales que impuso la nueva Ley de Régimen de Personal del cuerpo, aprobada en diciembre de 2014, y la transición al futuro modelo se está saldando con enfrentamientos, improvisación, recursos y nombramientos a dedo que amenazan con sumir a la institución en una grave crisis interna y dejarla al borde de la parálisis. El proceso no se completará hasta 2021, pero sus efectos más negativos están llegando antes.
Los problemas se han intensificado con el arranque de la integración efectiva de las dos principales escalas de oficiales que convivían hasta ahora: por un lado, la escala de promoción interna, que permitía ascender a lo largo de toda una carrera profesional desde el puesto de guardia al de teniente coronel pasando por el de alférez; y por otro lado, la escala superior de oficiales, integrada por los mandos instruidos en las academias de Zaragoza y Aranjuez, que salen con el empleo de teniente y pueden aspirar a las más altas responsabilidades del Instituto Armado. Dentro de un año, solo habrá una escala de oficiales y no habrá límites para ninguno de ellos. En el caso de los mandos de la escala superior, su integración es obligatoria. Por contra, los mandos de promoción interna pueden rechazar la integración o incorporarse a la nueva escala tras un curso de homologación de cinco meses que combina clases presenciales y a distancia.
La Asociación Pro Guardia Civil (Aprogc) denuncia el caos que impera en estos momentos entre los mandos del Instituto Armado por la falta de previsión de la Dirección General del cuerpo. “No se ha dado información suficiente. De hecho, muchos de los oficiales de promoción interna que han decidido iniciar el camino de la integración realmente no saben si eso es lo que más les interesa”, aseguraFernando Ramírez, presidente de Aprogc, que se opuso desde el principio al proceso de integración. “En el caso de los mandos de la escala superior, ni siquiera se les está trasladando cómo marcha el proceso. Se les ha obligado a integrarse, pero ni siquiera se les está informando de cuál va a ser el resultado”, añade Ramírez, “a pesar de que es evidente que la unificación ha cambiado sustancialmente las expectativas profesionales con las que salieron de Zaragoza y Aranjuez”.
"Muchos oficiales de promoción interna que han decidido iniciar el camino de la integración realmente no saben si eso es lo que más les interesa"
La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), mayoritaria del cuerpo, también denuncia la confusión que está generando el proceso entre los profesionales que precisamente debían conocer mejor que nadie el rumbo de la institución. “Los 1.300 mandos de promoción interna que aproximadamente han optado por integrarse van a tener que hacer un curso de cinco meses que va a provocar que, al menos durante ese tiempo, no haya ningún responsable al frente de muchos cuarteles y unidades”, expone Emiliano Méndez, portavoz de laComisión de Oficiales de la AUGC. “Las formaciones se van a impartir en varias tandas y no todos los huecos que se generen durante el proceso serán fáciles de cubrir, aunque sean temporales. Algunas funciones requieren de profesionales especializados, lo que no puede asumir cualquier mando. Y el proceso se va a prolongar al menos durante dos años”, advierte este representante.
La Unión de Oficiales de la Guardia Civil (UO) denuncia directamente que finalmente se haya decidido exigir esa formación adicional a los mandos de promoción interna para poder integrarse en la nueva escala. “Es un gasto de dinero inútil para el ciudadano, porque la gente que haga el curso pero también quienes no lo hagan van a poder seguir ocupando los mismos destinos y los mismos empleos que tenían hasta ahora”, censura el presidente de la UO,Francisco García. En su opinión, es un “desprecio” la exigencia de ese programa de homologación, y recuerda también que se reducen las expectativas profesionales para los oficiales de promoción interna que han preferido no integrarse.
El proceso de integración tiene otra derivada que acentúa la fractura interna que sufre en estos momentos la cúspide de la Guardia Civil. Para poder culminar la unificación, se ha suprimido el cargo de alférez para los mandos de promoción interna. Todos los que lleguen a la máxima escala desde el peldaño más bajo empezarán directamente como oficiales con el empleo de teniente. El problema radica en la fórmula elegida por el director general de la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa, y la cúpula de la institución para reubicar a los 300 funcionarios que aproximadamente estaban desempeñando en estos momentos el empleo de alférez.
El director general de la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa, visita el buque 'Río Segura'. (EFE)
El director general de la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa, visita el buque 'Río Segura'. (EFE)
Fernández de Mesa optó por convertirlos casi automáticamente en tenientes, creando vacantes con ese empleo en los mismos destinos que ocupaban. Las plazas se convocan pero no se anuncian, y aunque otros interesados se enteren, tampoco pueden optar a ellas. Están reservadas para los alféreces.
La Aprogc critica el “agravio comparativo” que se ha generado con esta fórmula. “Muchos tenientes estaban esperando a que salieran vacantes para cambiar de unidad o de zona geográfica; llevaban años esperando esa oportunidad”, explica Ramírez. “Sin embargo, se han encontrado con que no pueden optar a esas plazas, a pesar de que reúnen todos los requisitos. Hay un gran malestar y también puede tener consecuencias en el cuerpo. No solo se está paralizando la carrera profesional de decenas de tenientes, sino que se están ocupando plazas con personas que quizá no reúnan los méritos o capacidades necesarios para asumir esas nuevas responsabilidades”.
El presidente de la Aprogc recuerda que “la Ley de Personal y la reglamentación sobre destinos prevé como medida excepcional los destinos por necesidades del servicio. Sin embargo”, añade, “aquí se ha adoptado como una medida ordinaria, destinando a todos los ascendidos con el mismo criterio”. “No sabemos cuáles son las necesidades del servicio, pues eso no se explica, pero no parecen muy acuciantes cuando esos destinos estaban ya ocupados por quienes han sido destinados, es decir, son puestos de trabajo que no estaban vacíos y que no lo estarían hasta que quien los ocupara fuera destinado a otro u otro guardia civil fuera destinado a ese”, concluye.
El proceso acaba de arrancar, pero lo cierto es que la integración de escalas ya ha desatado un enfrentamiento entre los mandos de promoción
AUGC y Aprogc aseguran que están recibiendo llamadas de afectados y que están haciendo gestiones para tratar de abrir las vacantes de teniente a todos los funcionarios. “Pero hasta ahora no hemos podido darle salida a las quejas”, reconoce el portavoz de los oficiales de AUGC. Los perjudicados han decidido responder acudiendo en masa a los tribunales por la vía contencioso-administrativa, amenazando de nuevo con sumir a la institución en otro lío descomunal. Los recursos de los afectados pueden ser suficientes para detener la ocupación de las nuevas vacantes. Pero, si en el futuro logran una sentencia favorable, tendrá que repetirse además todo el proceso, pase el tiempo que pase.
La AUGC califica la unificación de “chapuza”, y la Aprogc, de “grave error” de la Dirección General. El proceso acaba de arrancar, pero lo cierto es que la integración de escalas ya ha desatado un enfrentamiento entre los mandos de promoción interna y acceso directo por sus reivindicaciones contrapuestas, y también entre los propios tenientes, por la disputa que ha surgido sobre las vacantes para este empleo. La situación empeorará previsiblemente a medida que avance la integración y arrecien las disfunciones.
Además, a esos roces hay que sumar la indignación que también está provocando la designación de mandos mediante el procedimiento de libre designación, que permite elegir a un funcionario y desechar a otros candidatos empleando como argumento criterios puramente subjetivos. Las fuentes consultadas aseguran que la Dirección General está aprovechando el proceso de integración para colocar en puestos clave del cuerpo a mandos afines.
“La libre designación debería desaparecer y reservarse únicamente para puestos que dependan directamente del poder político", sostiene la AUGC
“El porcentaje de nombramientos mediante libre designación se ha reducido en los últimos años, pero sigue habiendo demasiados casos”, apunta el presidente de Aprogc. En la misma línea se pronuncia el portavoz de la AUGC, que defiende la necesidad de que se implanten de manera generalizada procedimientos objetivos que valoren los méritos y la capacidad de los mandos y la Dirección General deje de favorecer a los que le interesa promover. “La libre designación debería desaparecer y reservarse únicamente para puestos que dependan directamente del poder político”, sostiene el portavoz de la Comisión de Oficiales de la AUGC.
Este diario se puso en contacto con la Dirección General de la Guardia Civil para recabar su versión sobre los nombramientos a dedo y también sobre las quejas que ha generado el proceso de integración, pero no ha obtenido ninguna respuesta.