lunes, 28 de marzo de 2016

La Generalidad boicotea a la Guardia Civil en los rescates marítimos y de montaña

 

El teléfono de emergencias 112 desvía todas las llamadas a los Mossos, que han llegado a intervenir sin competencias e incluso fuera de Cataluña.    

La administración autonómica catalana pone en riesgo la seguridad de los ciudadanos, según fuentes del propio 112. El teléfono de emergencias en Cataluña, cuya gestión está transferida a las comunidades, tiene instrucciones precisas para para derivar todas las llamadas, incluidas las específicas a la Guardia Civil, a los Mossos d'Esquadra, que han asumido de facto competencias exclusivas de la Benemérita en casos de salvamento marítimo, rescates de montaña, desactivación de explosivos e incidentes portuarios.

El último caso se ha producido con motivo del hallazgo de un obús de la Guerra Civil en unas obras en Cervera (Lérida) y que los Mossos decidieron detonar sin avisar a los Tedax de la Guardia Civil. Tras la explosión, que obligó a confinar a más de doscientas personas, la consejería de Interior se vanaglorió de la actuación de sus agentes en las redes sociales. Este el último caso de una larga lista de incidentes que arranca en el verano de 2013. El 23 de junio de ese año dos personas quedaron aisladas en un acantilado tras caer al mar en Cala Montgó. El salvamento corrió a cargo de los agentes autonómicos a pesar de que el salvamento marítimo no sólo es una de las especialidades de la Guardia Civil sino una competencia exclusiva.

Pocas semanas después, el 18 de agosto, un ciudadano avisó al 112 de que unos individuos disparaban escopetas de caza cerca de unos edificios de Gavá, en Barcelona. La llamada se produjo a las 09:23. La telefonista del 112 le dijo que daba parte inmediatamente. Dado que ningún policía acudía al lugar, el ciudadano volvió a insistir. En el 112 se le informa de que los Mossos ya han sido avisados pero que no hay ninguna patrulla disponible en ese momento. Minutos después, el alarmado ciudadano vuelve a llamar para solicitar el teléfono del Seprona de la Guardia Civil y la telefonista le responde que no se lo da y se niega a identificarse.



Incidentes en el mar...

El rosario de incidentes es casi interminable. El 29 de abril de 2014 desaparece un surfista en la zona marítima de Castelldefels. La Guardia Civil no es informada, pero consigue encontrar con vida al deportista horas después ya que Salvamento Marítimo comienza unos ejercicios en una zona próxima a la desaparición. El 11 de agosto de 2015, otro incidente. Se registra el naufragio de una embarcación de recreo en la zona costera de Palamós con un herido grave y tres leves sin que la Guardia Civil fuera activada por el 112. Nueve días después de ese caso, se produce el incendio de cuatro yates en el puerto de Playa de Aro sin que la Guardia Civil sea advertida, a pesar de las competencias exclusivas en el ámbito marítimo. Ese mismo mes de agosto del año pasado, una mujer cae al mar desde una embarcación a la altura de Llança, en Gerona. La Guardia Civil tampoco es informada y la persona es finalmente hallada muerta por los Mossos y los Bomberos de la Generalidad.



...y en la montaña

La misma situación se da en los rescates de montaña. En septiembre del año pasado, la Guardia Civil fue puenteada por el 112 en el caso de un escalador que se quedó colgado en la pared de una montaña cerca de Viella. Los Mossos retrasaron casi un día el rescate porque adujeron que había demasiada niebla y no se podía acceder a la zona en helicóptero. Se trata de un caso que podrían haber resuelto en mucho menos tiempo los especialistas del Instituto Armado de la dotación de Viella.

Ya en este año, la Guardia Civil intervino el pasado febrero en el Muelle de Inflamables del Puerto de Tarragona gracias a una advertencia de Salvamento Marítimo y sin que el 112 activara ninguna comunicación. Se trataba de una alarma debido a unas irisaciones y un fuerte olor a gas fruto de un escape. El 29 de ese mismo mes, un pescador de caña desapareció en el mar, en Aigua Xelida, una cala del Bajo Ampurdán. El Grupo Especial de Actividades Subacuáticas no recibió ninguna alerta del 112.




Actuaciones en Huesca


De la invasión de competencias se ha pasado incluso a la invasión de territorio. Así, las citadas fuentes afirman que es habitual que mossos y bomberos de la Generalidad intervengan en la zona limítrofe entre Lérida y Huesca debido a que el 112 evita traspasar las alertas a la Guardia Civil y a los servicios de emergencias de Aragón.

La llegada de Podemos a las instituciones ha hecho disminuir la actividad de los grupos antisistema

Las Fuerzas de Seguridad controlan a 300 grupos radicales activos en España
La llegada de Podemos a las instituciones ha hecho disminuir la actividad de los grupos antisistema                          

 



P. MUÑOZ/L.L.CARO - 27/03/2016 a las 21:41:04h. - Act. a las 08:12:47h.Guardado en: España
El Ministerio del Interior controlaba en enero a 296 grupos radicales, tanto de extrema derecha como antisistema, cuyas actividades provocaron la apertura, solo el año pasado, de más de 200 diligencias. La mayor actividad de estas organizaciones se concentra en Madrid en lo que se refiere a la demarcación de las Fuerzas de Seguridad del Estado –también hay un foco muy importante en Cataluña, pero ese es territorio de los Mossos–, y buena parte de ellas son legales.
Los institutos son el mejor caldo de cultivo para el reclutamiento de nuevos miembros
A primera vista llama la atención el hecho de que, a pesar de que los grupos de ultraizquierda multiplican por cuatro a los de signo contrario –241 por 55–, en 2015 hubo más intervenciones policiales entre los ultras (119), que entre los antisistema (88). Lo mismo puede decirse de las detenciones, ya que se produjeron 204 arrestos de individuos de extrema derecha y 145 de sus oponentes. No obstante, las fuentes policiales consultadas por ABC consideran que si se tiene en cuenta la serie histórica, las cifras de unos y otros son bastante parejas.
Los datos de 2015, en apariencia paradójicos, tienen sin embargo una explicación. La llegada a las instituciones de Podemos, primero tras las últimas elecciones municipales y autonómicas, y luego también después de las generales, ha hecho disminuir la actividad de los grupos antisistema, toda vez que esta formación les da acceso a algunas de sus reivindicaciones y recoge buena partes de su ideario. Además, los líderes de estos grupos son conscientes de que convocar manifestaciones para provocar incidentes como los que se sucedieron en los últimos años pondría en dificultades ante la opinión pública a los responsables de la formación de Pablo Iglesias y de sus satélites.
«La extrema izquierda y los grupos antisistema, con Podemos instalado en las instituciones, han puesto fin, de momento, a su estrategia de llevar la violencia a las calles, por lo que su actividad ha bajado muchísimo», sostienen los expertos de las Fuerzas de Seguridad consultados, que consideran que «en general, la presencia en la calle de los grupos radicales tiene mucho que ver con la coyuntura política de cada momento». El movimiento del 15 M movilizó en su día a los radicales de izquierda y ahora, en la extrema derecha, es el desafío independentista de Cataluña y la inmigración sus principales «leit motiv».

Estrategia conjunta

En cuanto a su cohesión, los expertos consultados por ABC consideran que los grupos antisistema están mejor organizados internamente que los de ultraderecha y también están más cohesionados entre ellos, de modo que responden a una estrategia conjunta cuando así lo requieren sus líderes. Se vio especialmente con las llamadas «marchas de la dignidad», la iniciativa «rodea el Congreso» o los incientes del barrio del Gamonal, en Burgos, por citar solo tres ejemplos. Además, se financian a través de conciertos, venta de camisetas y otro tipo de «merchandasing» y en ocasiones con huchas que se ponen en los locales que frecuentan.
Las bandas de extrema izquierda cuadruplican a las ultras, pero en 2015 hubo más detenciones entre estas últimas
Por su parte, los grupos de extrema derecha son menos numerosos, su organización es más débil y buena parte de su actividad se concentra en propinar palizas, como sucedió hace solo unos días en Alcobendas (Madrid), cuando dos neonazis golpearon brutalmente a un antifascista y apuñalaron a otro. La reacción de los correligionarios de las víctimas no se hizo esperar e individuos de la Coordinadora Antifascista atacaron a dos ultras como venganza. Se trata dfe unos casos ya resueltos en los que los autores han sido detenidos por la Policía.
En cuanto a su financiación, los grupos de extrema derecha se nutren muy especialmente de los fondos de las peñas radicales del fútbol, con las que mantienen lazos muy evidentes, hasta el punto de que no pocos de sus miembros mantienen una doble militancia. Sin embargo, cada vez son menos frecuentes los conciertos organizados por tramas fascistas al sentirse controlados por las Fuerzas de Seguridad y cuando se hacen se conovocan en zonas alejadas de Madrid donde suponen que están menos controlados.

Perfil similar

Las características de los militantes de los grupos de extrema derecha e izquierda, al contrario de lo que pudiera pensarse, no difieren mucho. Se trata por lo general de individuos varones de entre 16 y 22 años –en el caso de los antisistema esa edad se puede prolongar algo más–, con una prevalencia entre ellos del fracaso escolar, captados en los institutos, con poca formación ideológica y que en general «están en uno u otro bando no por ideas previas, sino porque ven estas organizaciones como la mejor forma de socialización», sostienen los especialistas en la lucha contra esta delincuencia consultados por ABC. «Para que se entienda mejor: se unen a unos grupos o a otros en función de quien actúa en su zona», añaden.
Hay un ejemplo que explica perfectamente cuál es la situación. Se produjo hace seis años en las dependencias de la Brigada de Información de la Jefatura Superior de Policía de Madrid, donde acababa de producirse una operación contra grupos de ultraizquierda con 35 detenidos. Uno de los investigadores, vestido con chaqueta y corbata, fue confundido por los arrestados con un abogado –también en este ámbito a veces el hábito hace al monje–, lo que le permitió ganarse la confianza de los sospechosos.

Encuesta reveladora

«¿Conoces al Ché Guevara?, ¿es contemporáneo o de la época de Jesucristo?», les pregunto el policía, para conocer hasta qué punto la actividad de estos sujetos respondía a unas firmes convicciones políticas. El resultado de la «encuesta» fue devastador: de los 35 detenidos solo la mitad habían oído hablar de él y tan solo 7 lo situaban como una persona de nuestro tiempo...
En realidad, lo que se produce es que la mayoría de este tipo de gente, si se exceptúa a algún líder muy concreto que incluso puede dar la sensación de ser gente sensata, se une a estas tramas por su fascinación por la violencia y como una forma de socialización.
Con este panorama, la pregunta es hasta qué punto los grupos radicales son una amenaza contra la seguridad. Todas las fuentes consultadas por ABC coinciden en que se trata de organizaciones que están muy controladas, de modo que la respuesta policial ante cualquier tipo de incidente es rápida y contundente. Esa monitorización continua permite conocer la evolución del número de individuos que integran estos grupos, hasta el punto de poderse conocer cuántas incorporaciones se producen. Fuentes de Interior precisan en este sentido que en 2015 se detectaron 544 incorporaciones a los grupos de extrema derecha y hasta 739 a los de extrema izquierda.

Escaparate

Los datos de Madrid son especialmente significativos al ser la comunidad con más actividad de estos grupos radicales. Fuentes policiales precisan que serían 500 los individuos que se mueven entre las tramas ultras y hay un millar de antisistema, de los cuáles el 50 por ciento son especialmente peligrosos.


ESPEREMOS QUE NO LLEGE NUNCA A GOBERNAR PUES ESTO ES LO QUE ESPERAMOS DEL EX JEMAD

El ex Jemad de Podemos defiende no firmar el pacto antiyihadista
José Julio Rodríguez pide buscar «soluciones a largo plazo» y no «fotos de un determinado momento»                      

 



José Julio Rodríguez, junto a Pablo Iglesias en una imagen de archivo - FABIÁN SIMÓN
El exjefe de Estado Mayor de la Defensa (jemad) y actual miembro de Podemos, José Julio Rodríguez, defendió este lunes que Podemos no ha firmado el pacto antiyihadista porque quieren «soluciones a largo plazo» y no «fotos de un determinado momento».
Lo dijo en una entrevista en Onda Cero, recogida por Servimedia, al pedir soluciones «políticas» en lugar de «quirúrgicas» en la lucha contra el terrorismo internacional.
Pese a que la formación morada no ha firmado el pacto antiyihadista, en el que está de «observador», Rodríguez afirmó que en ese debate no está en duda el «compromiso» de Podemos «tanto como el que más» en la lucha contra el terrorismo.
En este sentido, defendió que el pacto debería ofrecer «soluciones a largo plazo», como un «control efectivo» del armamento, y no fotos de un determinado momento, como, a su juicio, simboliza la reunión del pacto antiterrorista.
Sobre la intervención militar cuando se producen atentados dijo que «debe de ser el último recurso» porque significaría que ha fallado la política.
Rodríguez también respaldó la actitud de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, con los militares que asistieron al Salón de la Enseñanza que tuvo lugar en la Ciudad Condal: «No hubo desprecio ni humillación a las Fuerzas Armadas», sino «discrepancias de caracteres».
También se refirió a la crisis interna que vive Podemos y admitió que «saldrá reforzado» de este debate. Por último, dijo que Pablo Echenique es una persona de «indudable valor» para ocupar el cargo de la Secretaría de Organización del partido tras el cese de Sergio Pascual.


La Guardia Civil denuncia la falta de personal para investigar casos de corrupción: "Estamos desbordados"

 

La agrupación se queja de los recortes en la plantilla y la descoordinación entre el Cuerpo y la Policía Nacional, con quien pide compartir bases de datos en los distintos casos en los que trabajan.
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Agentes de la Guardia Civil registran los despachos del grupo municipal del PP en el Ayuntamiento de Valencia - Foto EFE
  • Agentes de la Guardia Civil registran los despachos del grupo municipal del PP en el Ayuntamiento de Valencia
La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) ha denunciado la falta de personal y de coordinación policial en la investigación de los casos de corrupción que se han destapado y que acumulan trabajo a la Benemérita.
En concreto, el sindicato asegura que los agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) "se encuentran totalmente desbordados ante el volumen de trabajo al que se enfrentan y la falta de medios humanos" tras una serie de recortes en el Cuerpo.
En una nota de prensa, la AUGC se hace eco de una de las "principales preocupaciones de los españoles", la corrupción de cargos públicos: "Difícilmente se puede afrontar esta demanda sin los medios y la coordinación adecuados", afirma.
En este sentido, la asociación ha emplazado además a las autoridades a una mayor "coordinación del trabajo entre distintos cuerpos policiales". "La unificación de las unidades de investigación contra la corrupción de la Guardia Civil y la Policía Nacional supondría un avance fundamental a la hora de optimizar recursos, compartiendo bases de datos y trabajando al unísono", ha reclamado

La Guardia Civil invierte 650.000 euros en cursos de inglés para tres mil agentes

 

La Guardia Civil ha convocado tres concursos públicos para enseñar conocimientos básicos de inglés a sus agentes por un importe total de 650.000 euros. Los cursos van dirigidos a tres mil alumnos de distintas unidades.
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Una promoción de la Guardia Civil de la Academia de Baeza (Jaén). - Foto EFE.
  • Una promoción de la Guardia Civil de la Academia de Baeza (Jaén).
La Benemérita va a invertir 650.000 euros en dotar a sus agentes de conocimientos suficientes de inglés para manejarse en situaciones cotidianas, en unos casos, y para formar de manera específica a aquellos encuadrados en unidades destinadas en la frontera o en misiones en la Unión Europea (UE).
El curso más numeroso se impartirá a los aproximadamente 2.250 agentes de la academia de guardias y suboficiales de Baeza (Jaén). Más concretamente, a 250 suboficiales y a 2.000 cabos y guardias. El pliego de condiciones del mismo establece que el objetivo es que los guardias adquieran “conocimientos básicos de idioma inglés, al objeto de encontrarse en condiciones de poder alcanzar un perfil lingüístico mínimo”. El curso tendrá una carga lectiva de 60 horas para los primeros y de 90 para los segundos, que serán impartidos por 48 profesores que dispondrán de aulas con una media de entre 14 y 16 alumnos. El coste total de este concurso se eleva a algo más de medio millón de euros.
El texto por el que se convoca el concurso llega al extremo de recoger también cómo actuar en caso de que se produzca un incidente entre el profesorado y algún alumno
En cuanto a los profesores, el pliego de condiciones establece que deben ser licenciados o graduados en Filología Inglesa o bien en Traducción e Interpretación de inglés, debiendo estar, además, en posesión del Certificado de Aptitud Pedagógica (CAP) que les habilita para dar clases. “El aspecto del profesorado será impecable con todo lo que conlleva al orden personal –dice la convocatoria del concurso-. Los profesores deberán cuidar al máximo la higiene personal y decoro del vestuario en el desarrollo del servicio objeto de la contrata, teniendo en cuenta la seriedad que debe presidir cualquier actuación en el interior del recinto académico”, la propia Academia de la Guardia Civil de Baeza. “Cuando este personal no procediese con al debida corrección, o fuese evidentemente poco cuidadoso en el desempeño de su cometido, o no demostrase la competencia precisa en cumplimiento de su función, el órgano de contratación podrá exigir al contratista que sustituya al profesor en cuestión”.
El texto por el que se convoca el concurso llega al extremo de recoger también cómo actuar en caso de que se produzca un incidente entre el profesorado y algún alumno. “Cualquier conato o incidente que se produzca entre un profesor y un alumno deberá ser puesto en conocimiento del respectivo capitán de la compañía donde esté encuadrado el mismo, quien dará cuenta a la Jefatura de Estudios, no debiendo adoptar ninguna medida restrictiva, salvo que, por la urgencia del caso, el hecho deba ser puesto en conocimiento de forma inmediata del oficial de servicio”.
Además de la enseñanza genérica del inglés, el programa de los módulos formativos recogen una parte más específica que tiene que ver con el trabajo que van a desempeñar los agentes y las situaciones prácticas en que se pueden ver inmersos. Así, el programa de la escala de suboficiales tiene sesiones dedicadas a la labor policial, los vehículos oficiales, el consumo de drogas o la detención y cómo se redacta un atestado. En el caso de la escala de cabos y guardias el temario en inglés aborda también el conocimiento de la institución y sus distintas unidades.
El segundo concurso público va dirigido a los alumnos de la Academia de Oficiales de la Guardia Civil en Aranjuez y El Escorial (Madrid), un total de 810 alumnos repartidos en distintos cursos de 50 y 60 horas de duración, por un costo máximo de 90.160 euros. Mucho más específico es el curso destinado a 32 agentes (un alumno por curso) que prestan sus servicios en tareas de vigilancia de fronteras y misiones con la Unión Europea, con un coste total de 55.000 euros. En este caso, el programa de inmersión lingüística tiene una duración mínima de 6 días, “y se realizará en Centro Académico u hotelero sito en España, donde los alumnos de Guardia Civil puedan convivir de forma intensiva con personas nativas de habla inglesa de al menos tres nacionalidades distintas –dice el pliego de prescripciones técnicas del contrato-. Deben vivir en inglés situaciones reales de comunicación, garantizándose un mínimo de trece horas diarias de contacto con el idioma, principalmente en conversaciones one to one (uno a uno), public speaking (presentaciones) y conferences calls (conferencias telefónicas), entre otros”.

Policías de Carmena en los cursos de ascenso: "Nos quieren lavar el cerebro"

       

La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, junto con un policía vestido de gala. - Foto Vozpópuli
  • La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, junto con un policía vestido de gala.
Los policías municipales que están asistiendo a los cursos de ascenso a cabo y sargento están enfadados con Manuela Carmena y su concejal de Seguridad Javier Barbero. Para ellos los cursos son importantes, pues es la formación con la que van a enfrentarse a los problemas cotidianos.
"Nos quieren lavar el cerebro. Nos ponen películas de las chicas de Femen o de las torturas de Auschwitz pero no nos enseñan cuestiones que tengan que ver con la realidad que nos vamos a encontrar en la calle el día que terminemos el curso", afirma un agente.
Uno de los sindicatos de la Policía Municipal, CSIT- Unión Profesional, ha recibido las quejas y se las han trasladado en una entrevista al consejero de Presidencia de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido.
El sindicato CSIT se queja de que uno de los profesores les transmita que cuestionen todas las órdenes que reciban
Esta consejería es la que homologa los cursos y parece que no está muy contenta tras conocer las primeras quejas, pues el programa que se está impartiendo no corresponde a la documentación que le presentó el Ayuntamiento para lograr la homologación de los cursos de ascensos.
El sindicato CSIT Unión Profesional ha enviado una carta al concejal de Seguridad en la que le dice que les parece muy bien que la formación que se les imparte a los sargentos y cabos sea diferente a los cursos de especialización. Pero añaden que ven en la misma "un exagerado y marcado carácter político afín a sus ideas".
En otro momento señala la carta: "Diciéndolo para que todo el mundo lo entienda. Pueden meter a su gente a dar clases, que por cierto no están tan mal retribuidas, pero no sean tan descarados".
Añade la misiva que "por muchas personas afines a su ideología que metan como profesores de los cursos de ascenso y siendo los destinatarios personas con muchos años de experiencia profesional, es difícil que les consigan cambiar su forma de pensar y es más, pueden provocar un malestar mayor, que por cierto no es pequeño a día de hoy, según nos transmiten".
También se queja el sindicato de que uno de los profesores les transmita que cuestionen todas las órdenes que reciban y les ponga vídeos de experimentos en los que se tortura a gente, imágenes de Auschwitz y termine poniendo en tela de juicio la intervención de policías nacionales cuando reducen a una activista de Femen con el torso descubierto. "Sr. Barbero, disimule mejor como hacían otras Corporaciones a la hora de introducir su ideario político", termina la carta

domingo, 27 de marzo de 2016

Bundeswehr», el mediocre ejército de la gran potencia europea


Pese a la superioridad económica y tecnológica de Alemania, sus Fuerzas Armadas sufren graves carencias                         
 

 



Soldados alemanes aseguran la zona de aterrizaje de un helicóptero en Kunduz, Afganistán, en una imagen de 2010 - REUTERS
Desde el pasado noviembre Alemania participa con aviones Tornado en la guerra aérea contra Daesh en Siria. Eso, junto al despliegue de 650 militares en Malí, es lo que Angela Merkel prometió a François Hollande como apoyo tras los salvajes atentados de noviembre en París. Pero hay motivos para dudar de Berlín como socio fiable en lo militar. El Ejército del país de la eficacia y la tecnología puntera lo forman un material mal conservado y un personal costoso y dedicado preferentemente al papeleo.
Numerosos incidentes ilustran una situación que pone en peligro el cumplimiento de los compromisos adquiridos por la gran potencia europea. Los efectivos que participaron en la misión de la ISAF (Internacional Security Assistance Force) en Afganistán denunciaron repetidamente la antigüedad y mal funcionamiento de su armamento. La ministra de Defensa, Ursula Von Leyen, sufrió el bochorno de encontrarse en pleno viaje oficial a Irak con que ni las armas ni los instructores que Alemania había enviado a los kurdos del norte del país para luchar contra los yihadistas de EI habían llegado a su destino por las averías de hasta tres aviones. Peor aún fueron los problemas mecánicos que impidieron aportar los dos helicópteros de apoyo comprometidos para la misión de la UE contra la piratería en el Índico. Como puso de manifiesto en el Comité de Defensa del Parlamento, solo están operativos 24 de los 56 aviones de transporte, 16 de los 83 helicópteros, 42 de los 109 cazas Eurofighter y 38 de los 109 Tornado.
«Si la mayor potencia de Europa no puede siquiera proporcionar transporte a sus tropas, ¿cómo puede aportar algo a las herramientas de persuasión y poder militar en el continente?», se pregunta Judy Dempsey, editora del blog Strategic Europe.

Menos que Francia

Alemania destina un 1,3% de su PIB a defensa, muy lejos del 2% que fijó como objetivo la cumbre de la OTAN en Gales en septiembre de 2014. En realidad, ningún país europeo compite con Estados Unidos, Rusia o China en gasto militar, pero la «Bundeswehr» tiene algunas particularidades difíciles de explicar. Mientras Reino Unido dedica un 36% de su presupuesto a pagar a su personal, el alemán se lleva un 50%. Solo un 16% de los 32.000 millones que Alemania invirtió en sus Fuerzas Armadas se destinaron a la compra y reparación de equipos. El grueso se fue a medidas de conciliación laboral, mejora salarial y de las instalaciones en las que trabajan sus 171.000 miembros.
A la deficiente organización y cicatera asignación se suma el escaso entusiasmo que despierta la milicia en un país todavía perseguido por los fantasmas de sus guerras pasadas. Con una población 14 millones mayor a la de su vecina Francia, Alemania tiene 42.000 militares menos.
La política alemana sigue anclada en la culpa por la Segunda Guerra Mundial, que derivó en una potencia recelosa de todo militarismo. Como la canciller, Angela Merkel, reacia siempre a implicar a la «Bundeswehr» en los conflictos en el exterior y cerrada a la posibilidad de inyectar más dinero. Frente a ella, el presidente de la República, Joachim Gauck, reclama reiteradamente que su país se implique en el escenario internacional a la altura de su potencial. Prueba del difícil equilibrio entre ambas sensibilidades fue el papel jugado en la crisis del verano de 2014 cuando, tras la caída de la ciudad iraquí de Mosul, el mundo descubrió al monstruo de Daesh. Berlín eludió sumarse a la coalición para bombardearlo liderada por EE.UU y se limitó a entregar equipos a los «peshmerga» kurdos.
No era la primera vez que decidía apartarse de las alianzas militares occidentales. En 2003 evitó participar en la invasión anglo-británica de Irak y en 2011 tampoco se sumó a la campaña de París y Londres contra Gadafi en Libia. La experiencia en Afganistán tampoco ayudó. En septiembre de 2009, un error de la inteligencia alemana llevó a confundir con insurgentes a un centenar de civiles de Kunduz que murieron bajo las bombas de un F-15 estadounidense que seguía las instrucciones germanas. El escándalo derivó en la dimisión del entonces ministro de Defensa, Franz Josef Jung. Su sucesor en el cargo también renunciaría tras descubrirse que plagió su tesis doctoral.
La mala conciencia nacional la agrava el hecho de que Alemania es el tercer exportador mundial de armamento, solo por detrás de Estados Unidos y Rusia. Sin ir más lejos, el fusil HK G 36, que jubiló al recordado Cetme en el Ejército español, es alemán. El vicencanciller, Sigmar Gabriel, no dudó en describir como «una vergüenza» unas ventas que sirvieron para armar a regímenes tan sospechosos como el de Arabia Saudí y ordenó una drástica reducción.