El Centro de Paracaidismo “Skydive Costa Cálida” en convenio con “Skydive
España”, organizan una serie de cursos de paracaidismo en la modalidad
"automático.
No solamente ofrecemos la posibilidad de realizar el curso a los que se
inician, también damos la oportunidad de volver a saltar y recordar la
sensación de tener el mundo a nuestros pies.
Con el curso de línea estática, se puede experimentar un salto en
paracaídas redondo de la misma manera como los paracaidistas militares. La
razón principal de este curso es mantener la condición de paracaidista y
avanzar sobre las nuevas técnicas
El curso tiene una duración de 3 días y consta de un día entrenamiento de
tierra y seguido por 3 saltos.
Programa de formación:
Orientación y documentación
Introducción a los equipos
Procedimientos de la aeronave
Procedimientos de salida
Control de paracaídas
Procedimientos después del aterrizaje
Funcionamiento incorrecto o ejercicios con el reserva
Aterrizajes, anómalo
Aterrizaje del paracaídas
Examen escrito
Nuestro país dominó durante tres siglos amplios territorios norteamericanos desde el Atlántico hasta el Pacífico
M. TRILLO
Estatuta de Pedro Menéndez de Avilés en San Agustín (Florida), que los Reyes visitan este viernes
España dominó vastísimos territorios de lo que hoy son los Estados Unidos de América durante más de tres siglos. Desde que Ponce de León puso sus pies en la península de Florida en 1513 hasta que en 1821 se arrió la última bandera rojigualda, fueron 308 años de dominio hispano que se extendió desde el Atlántico hasta el Pacífico. Hay incluso quien sitúa el inicio de esa historia unos años antes, en 1508, con la llegada a la isla de Puerto Rico, hoy considerado suelo estadounidense.
La presencia española se extendió por la mitad de lo que ahora es EE.UU. e incluyó una amplia franja en el sur norteamericano, en los actuales estados de Texas, Luisiana, Arizona o Nuevo México, pero también mucho más al norte, hasta la propia Alaska.
Sin embargo, la posterior hegemonía anglosajona, primero en las colonias británicas de la costa este y luego en los Estados Unidos nacidos tras la Guerra de la Independencia (1775-1783), eclipsó esa importante parte de la historia norteamericana. Tampoco en los españoles, más volcados en su legado en Iberoamérica, han prestado mucha atención a su pasado al norte de México y hoy son desconocidos para muchos de ellos grandes figuras de aquellos siglos como Pedro Menéndez de Avilés o Bernardo de Gálvez.
En los últimos años, sin embargo, distintas publicaciones y acciones divulgativas a ambas orillas del Atlántico están reivindicando esa parte de la historia. La visita de los Reyes a Estados Unidos este viernes a San Agustín -la ciudad más antigua del país, fundada por los españoles hace 450 años- tiene también, entre otros objetivos, rescatar del olvido aquella etapa fundamental.
En la cárcel de Huelva los vigilantes se han pegado, amenazado e incluso uno echó de la carretera a otro. La Guardia Civil ha judicializado los incidentes y el sindicato ACAIP pide una evaluación del plan
“La situación es esperpéntica, grotesca, disparatada”. Así define un miembro de la Guardia Civil destinado en la prisión de Huelva los últimos meses vividos en este centro penitenciario. Los vigilantes que tienen que controlar el perímetro exterior de la cárcel tienen que ser a su vez vigilados porque se llevan mal. Y eso que solo son siete en la plantilla. Peleas, agresiones e incluso persecuciones en la carretera que terminan con coches fuera de la calzada son algunos de los incidentes que han tenido lugar.
Los agentes de la Benemérita destacados en la prisión, hartos de aguantar a sus 'compañeros', han elevado al juzgado una denuncia en la que piden que dos de ellos no vuelvan a prestar servicio en el centro penitenciario. El titular del Juzgado número 4 de instrucción de Huelva ya ha abierto diligencias. Además, de los siete trabajadores implicados (todos de la empresa Ombuds) tres están de baja, según fuentes penitenciarias.
Los incidentes también han provocado las quejas de los sindicatos, que vuelven a poner en duda el proyecto de privatización de la seguridad exterior de las prisiones, la solución que buscó el Ministerio del Interior para ayudar a cuadrar las cuentas de las empresas de seguridad que se quedaron sin parte de su negocio tras el fin de la violencia de ETA, la protección de amenazados.
El sindicato de funcionarios de prisiones Acaip acaba de enviar un escrito a la Subdelegación del Gobierno de Huelva para interesarse sobre si estos incidentes "se han puesto en conocimiento del órgano encargado de evaluar la idoneidad de este programa de apoyo a la seguridad de los centros penitenciarios" y, sobre todo, para conocer si "se ha dado traslado a las autoridades judiciales". Interior, de momento, nunca ha informado públicamente de cómo se está desarrollando este programa, que lleva ya dos años funcionando. En enero de 2015 dos vigilantes armados se pegaron en el control de acceso: los dos acabaron el en hospital, uno de ellos con heridas en la cabeza
El primer incidente se produjo el pasado 29 de enero, cuando dos de los vigilantes se pelearon en la garita de entrada al centro penitenciario. Francisco Javier C. R. agredió a Marco Antonio P. L. y le causó heridas sangrantes en la mejilla y en la cabeza. Ambos tuvieron que ser trasladados al hospital. La disputa, según la denuncia de la Guardia Civil, se había iniciado porque los dos vigilantes no se ponían de acuerdo sobre el puesto de cada uno al iniciar su turno: el control de entrada o el control de cámaras de seguridad.
Manuel Antonio declaró ante el juzgado que Francisco Javier le quiso quitar el arma, que le insultó y que le amenazó. “Me cogió del cuello, me zarandeó y me golpeó en la cara con su puño derecho; caí al suelo y siguió pegándome puñetazos y rodillazos hasta que vino otro compañero y nos separó”, aseguró. Francisco Javier, por su parte, también denunció agresiones por parte de Marco Antonio. “Me pegó un guantazo en la cara; tras eso, intentó propinarme dos puñetazos, uno lo esquivé y otro me dió en la cara; en el transcurso de los hechos, intentó quitarme el arma y ésta cayó al suelo cargada; me amenazó con pegarme un tiro porque me dijo que me tenía ganas”, dijo Francisco Javier. Tras escuchar sus declaraciones, el juez ha pedido los informes médicos de las lesiones, señalan fuentes jurídicas.
"Bochornoso espectáculo"
El segundo incidente se produjo el 4 de julio, cuando Antonio D. G., precisamente el vigilante que medió en la pelea de enero, intentó echar de la carretera a otro compañero, Ángel Javier S. M. Este también puso una denuncia y solicitó el testimonio de un taxista que al parecer vio lo sucedido. El guardia civil que elabora su denuncia relata que “Ángel, en estado de nerviosismo, reiteró textualmente 'aquí va a pasar algo con Antonio, estoy harto de decirlo, no me deja trabajar ni vivir en paz', rompiendo a llorar y diciendo que está teniendo problemas laborales de todo tipo con Antonio”.
El tercer incidente se produjo el 9 de agosto de 2015, con Antonio D.G. de nuevo implicado. El vigilante amenazó en la sala de monitores a otro compañero, de nombre Ángel, porque el primero se había pasado del tiempo de descanso estipulado y el segundo se lo había recriminado. El mando de la Guardia Civil en la prisión de Huelva ha pedido a la empresa Ombuds que los dos vigilantes implicados en la pelea de enero “no vuelvan a prestar servicio en este centro debido al bochornoso espectáculo ofrecido”. La Guardia Civil les ha incoado además un expediente para la revocación de sus licencias de armas.
Guardias armados
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No acaban aquí las anomalías. La Guardia Civil también ha recriminado a Ombuds que haya enviado a la prisión como sustitutos de los agentes privados que están de baja a otros dos vigilantes sin licencia de armas, “cuando el servicio que se presta en la barrera del centro obligatoriamente ha de ser con arma”. El instituto armado pide a Ombuds que solucione este problema "para no tener que informar del incumplimiento del pliego de condiciones suscrito entre Ombuds y el Ministerio del Interior".
Esta empresa de seguridad es una de las diez firmas de seguridad que se han llevado el contrato para vigilar el exterior de los 67 centros penitenciarios que hay en España (sin contar los de Cataluña). El Ministerio del Interior paga 33 millones de euros anuales a estas empresas. El objetivo era recolocar a 800 escoltas que debido al fin de la amenaza de ETA habían perdido su trabajo, aunque a día de hoy solo el 10% de los vigilantes contratados trabajaron de escoltas en el País Vasco y Navarra. En octubre está previsto que se ponga en marcha la tercera fase de este plan de privatización, aunque Interior aún no ha confirmado si se pondrá en marcha o finalmente se retrasará.
La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) también se ha mostrado crítico con el plan: "Llevamos casi tres años con los puestos duplicados y los gastos duplicados, porque no se ha cumplido lo que dijo Interior, que los guardias civiles dejaríamos las prisiones para hacer labores de seguridad ciudadana porque nos iban a sustituir los vigilantes. No es verdad. Fue un pretexto para colocar a los vigilantes", señala un portavoz de AUGC.
Acaip señala que "habría que reflexionar sobre el proceso de selección, la capacitación, las condiciones de trabajo y los requisitos que se exigen a los vigilantes que prestan servicio en la seguridad perimetral; algunos de los vigilantes implicados en estos sucesos tenían acceso a armas de fuego, lo que supone una fuente de preocupación añadida". El Confidencial ha intentado, sin éxito, conocer la versión de la empresa Ombuds.
La independencia es negativa para todos. Hay que reducir a la insignificancia a los que desde España hacen irresponsablemente votos para que los catalanes se vayan de una vez y a quienes desde Cataluña desprecian al resto de España
El domingo 30 de agosto, Felipe González publicaba en EL PAÍS su artículo-carta A los catalanes. Le tengo afecto personal y siempre le he agradecido su respeto y atención. Es lógico que no coincidamos en todo. En el propio artículo me parece sobrante la alusión a la aventura alemana o italiana de los años treinta del siglo pasado. Además de poner en bandeja la crítica fácil y permitir fijar la atención en el dedo y no en la luna que este señala, hiere innecesariamente sentimientos de muchos, incluidos los míos. Por cierto, hace menos de un mes que un miembro del Gobierno de Mas dijo que España era como la desaparecida Alemania comunista, y nadie le criticó. Pero las posiciones e ideas del expresidente del Gobierno cuentan en España, en Europa, en América Latina y en otras partes del mundo. De ahí la importancia de sus opiniones sobre el delicado momento que vive Cataluña con la apuesta de una parte de ella por la ruptura y desconexión con España.
Por ello me propongo comentar algunas de sus reflexiones desde el recordatorio de mi genética política. La dimensión de Felipe González hace innecesario recordar la suya. Soy, por encima de cualquier otra circunstancia, alguien formado en las ideas del personalismo comunitario. No hay nación sin personas. Ante todo sitúo la persona, su dignidad y su razón de ser colectiva. Desde esa primera base me siento modestamente orgulloso de haber contribuido aunque sea mínimamente al progreso económico, político y social de Cataluña y de toda España. Una España que me gustaría distinta en muchos ámbitos. Entre otros, desearía que el reconocimiento de la diversidad como riqueza compartida, a la que se alude en el citado artículo, permitiera una plasmación real de su pluralidad nacional, cultural y lingüística. Llevo el proyecto europeo en mis entrañas políticas y precisamente por ello, si antes nunca fui independentista, ahora, cada día que pasa, soy más consciente de las interdependencias a las que Cataluña debe adaptarse desde las interconexiones que impone la globalización.
Y finalmente, y no por ello menos importante, he procurado hacer del diálogo la divisa principal de la política. Felipe González habla en su artículo de entendimiento. Este siempre es necesario y ahora más que nunca. Diálogo, pacto y transacción. Tras la muerte de Franco, ¿no fuimos capaces de entendernos? ¿Estamos ahora en peor posición de salida? Sinceramente, creo que no. Durante años he sumado mi voz a lo que fue Convergència i Unió para reiterar que con la Constitución de 1978 y la aplicación de nuestro primer Estatuto, Cataluña ha vivido los años de mayor progreso económico, social y de autogobierno desde su milenaria existencia. Nunca me he arrepentido de defender y votar ese marco institucional. ¿Ha habido cambios significativos? Sí. No pocos errores de unos y de otros han hecho posible que la situación haya mutado notablemente. Un cambio en el terreno de las realidades. Y también en el de las percepciones a menudo manejadas por los sentimientos y no por la razón.
La voladura del catalanismo moderado que representaba CiU es malo para toda España
Siempre he dicho que nos equivocamos con el nuevo Estatuto. No lo hicimos bien en Cataluña. Fue un error hacerlo sólo con una de las Españas. También el PSOE se equivocó. Ya antes nos equivocamos gravemente al garantizar la última legislatura del presidente Pujol con el apoyo de un PP que tenía mayoría absoluta en las Cortes. Pero el error más grave lo protagonizó el PP con su campaña en contra. Un cúmulo de errores que concluyó con la sentencia del Tribunal Constitucional y especialmente con el sainete vivido en el seno de esa alta magistratura a raíz del bloqueo político para la renovación de algunos de sus miembros. Pero de hecho, y eso es lo que hoy cuenta, en el imaginario catalán sólo permanece la realidad de una sentencia, que la mayoría no ha leído pero ha sido esgrimida como la prueba del algodón de la exclusión y ruptura del marco constitucional.
En este sentido, cobra fuerza la dialéctica acerca de quién dejó a quién: ¿la Constitución a Cataluña o Cataluña a la Constitución? Esto ha sido amplificado en los últimos cuatro años por leyes como la que hizo José Ignacio Wert, procesos de recentralización, discriminación en inversiones y una financiacion injusta. Ahora mismo la reforma exprés otorgando capacidad sancionadora al TC no va a resolver el problema de fondo. Duele en el corazón de quienes buscamos diálogo oír del candidato del PP que se acabó la broma. ¡Por Dios, que no estamos en un salón del viejo Oeste a la espera de quien levanta más la voz! Por eso no puedo permanecer insensible cuando leo elogios al artículo de González de quienes practican el inmovilismo que él denuncia y acuden a los tribunales presentando recursos ignorando que la política no se hace a golpe de sentencias o interlocutorias.
El camino es llegar a reformas pactadas que garanticen los hechos diferenciales
En su carta-artículo, el que fuera presidente del Gobierno advierte de los riesgos y costes de la independencia. Conviene dejar claro —en contra de tesis sostenidas por quienes, instrumentalizando la unidad o la secesión, sólo reconocen efectos adversos para los otros— que la independencia es negativa para todos. ¿Para Cataluña? Sí. ¿Para España? Por supuesto, ¡también! ¡Y para la Unión Europea! Llevo tres años reclamando la atención del presidente del Gobierno en sede parlamentaria advirtiendo que llegaría la Declaración Unilateral de Independencia. Esta no tendrá efectos jurídicos en el marco europeo o internacional, pero sí efectos económicos y sociales para todos. ¿O acaso el repunte de la prima de riesgo sólo afecta a los catalanes? Todos los españoles deberían exigir diálogo de sus gobernantes, que es lo que Felipe González llama entendimiento. Hace pocos meses los independentistas aplaudieron una declaración del Parlamento de Dinamarca sobre Cataluña. Simplemente instaba al Gobierno de Cataluña y al del Estado a dialogar democráticamente y llegar a un acuerdo. Ese y sólo ese es el camino: llegar a reformas pactadas que garanticen los hechos diferenciales.
Felipe González no cree en la ruptura de España. Tampoco yo creo que Cataluña se rompa. Pero sí me preocupa el desgarro en una y otra. Y el que se produzca entre ambas. Nos conviene una masa crítica que orille a la insignificancia a quienes desde España hacen irresponsablemente votos para que los catalanes se vayan de una vez y a quienes, desde Cataluña, desprecian al resto. La voladura del catalanismo moderado que representaba Convergencia i Unió es una mala noticia para toda España. Por eso, algunos, contra viento y marea, intentamos reducir al máximo posible el alcance de la orfandad.
Lamentablemente, confrontar Cataluña con España o a esta con Cataluña da réditos electorales. Sólo veo una manera de avanzar, y es superando la ignorancia en este debate. E ignorancia no es no conocer o saber de las cosas: la ignorancia que permite esos réditos es la que no quiere conocer o saber esas cosas. A Felipe González y a todos los españoles incumbe acabar con ella.
Josep Antoni Duran i Lleida es presidente del Comité de Govern d'Unió.
Los sindicatos se suman a las críticas por los retrasos en el Metro en las redes sociales
Metro de Madrid tarda 10 minutos en horarios de 16.00 h. a 18.00 h. en línea Puerta de ToledoJAVIER BARBANCHO
«Metro de Madrid, tú antes volabas», protesta Lucía en su cuenta de Twitter al encontrarse un luminoso que le informa de que debe esperar 8 minutos para el próximo tren y 14 hasta el siguiente. Una queja que vuelca en la cuenta Sufridores del Metro (@sufridoresmetro), en la que los usuarios cuelgan sus fotografías y comentarios con los que ironizan sobre la espera en los andenes y la mala calidad del servicio con abundantes dosis de humor negro para sobrellevar un servicio sobre el que los sindicatos llevan tiempo protestando por la erosión de su calidad.
La abundante cantidad de incidencias y las quejas de los viajeros han sacado a la palestra política el estado de este medio de transporte en verano. El pasado 31 de agosto, durante la reunión del Consorcio Regional de Transportes de Madrid la Delegada de Área de Movilidad, Inés Sabanés, el Delegado de Área de Desarrollo Urbano Sostenible, José Manuel Calvo, y el Delegado de Área de Economía y Hacienda, Carlos Sánchez Mato solicitaron informes «sobre las medidas a tomar por el incumplimiento en los meses de junio, julio y agosto de las frecuencias de paso de trenes en las diferentes líneas de Metro», según recoge un comunicado de Ahora Madrid. «Durante esos meses se registró un elevado número de quejas de usuarios y picos superiores a los 10 minutos en horario normal de utilización (de 7 a 19 h.), en jornadas con altas temperaturas y recomendación de uso del transporte público», apuntan desde el partido instrumental. Unas quejas que han ido quedado recogidas por centenares de viajeros en la cuenta de Sufridores de Metro con comentarios e imágenes que evidencian la larga espera en los andenes cualquier día y a cualquier hora. «Esperas en línea 1 en hora punta de 8 y 10 minutos. Asco de metro de Madrid, esto es una vergüenza», protesta Marie. Otros en cambio, acuden al agravio comparativo. «El metro en Berlín pasa de uno y cuatro minutos un viernes a las tres de la tarde. ¿Cómo lo hacen? Mientras tanto, en la línea 6 de Madrid pasan cada 14 minutos a la misma hora», protesta otra usuaria.
«Esto se debe a una mala gestión de dirección de Metro», afirma contundente Teo Piñuelas, de UGT-Metro de Madrid. Su sindicato achaca la bajada de calidad de servicio a la falta de personal. «Hemos manifestado en varias ocasiones que hay un déficit de plantilla y que debería abrirse un proceso de creación de empleo», protesta.
Una serie de nuevos puestos de trabajo que no llegan provocando, según UGT, que no se cumplan los servicios a los que la propia gestión del Metro se ha comprometido en materia de frecuencia de trenes y de personal en las estaciones. «Cualquiera puede proyectar la plantilla y ver que la tabla elaborada por el propio consorcio, y a la que se comprometieron, es imposible de cumplir», afirma Piñuelas.
En contra de las inquietudes de los usuarios recogidas por Ahora Madrid y de las protestas de los sindicatos, desde Metro de Madrid aseguran que «las tablas de trenes se han estado cumpliendo durante el verano, si bien, ha podido haber algún caso puntual en que se haya producido alguna disfunción». Unas situaciones para las que afirman que «Metro está trabajando para que esto no ocurra». Además, anuncian que este mes «comienza a aplicarse una nueva tabla de trenes con un aumento de los mismos debido al final del periodo vacacional».
Una visión de este servicio que desde Comisiones Obreras contradicen frontalmente. «Durante todo el verano se ha venido produciendo un grave incumplimiento sobre la tabla de trenes prevista. En julio, la inmensa mayoría de los días faltaban muchísimos trenes por falta de personal y en agosto ha ido a peor», afirma el secretario general de CC.OO de Metro, Ignacio Arribas. «Tenemos un informe que demuestra que en agosto no hubo ni un solo día ni una sola banda horaria en la que se haya respetado la tabla de trenes y se ha dado la situación de que había 60 estaciones sin cubrir en una banda horaria», señala.
La falta de personal de Metro de Madrid en dichas estaciones, «en especial en aquellas que se encuentran fuera de la almendra central», precisa Piñuelas, ha dado lugar a numerosas incidencias y a una mala atención a los viajeros. Desde UGT explican cómo, por ejemplo, «hace dos semanas un niño tuvo un percance en las escaleras de La Elipa y estuvo esperando más de veinte minutos para ser atendido porque en la estación sólo había un vigilante de seguridad y no había personal del Metro».